
La Cofradía de San Andrés, en ruinas por la crisis pesquera y la parálisis administrativa
El antiguo edificio de la Cofradía de Pescadores de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife, se deteriora como símbolo de la crisis pesquera y la inacción administrativa, sin soluciones a su abandono y las disputas de titularidad.
La situación de abandono que presenta el antiguo edificio de la Cofradía de Pescadores de Nuestra Señora de la Consolación, en el barrio de San Andrés de Santa Cruz de Tenerife, trasciende la mera degradación física para convertirse en un símbolo de la crisis del sector pesquero artesanal y de la parálisis administrativa en la capital tinerfeña, según ha podido conocer este medio. Este inmueble, antaño un punto neurálgico para la actividad pesquera y un referente gastronómico junto a la playa de Las Teresitas, se encuentra hoy en un estado de deterioro avanzado, reflejo de una compleja trama de deudas y disputas por su titularidad.
El cese de operaciones de la cofradía no fue un suceso repentino, sino el desenlace de prolongadas dificultades económicas. Durante años, la entidad acumuló obligaciones financieras con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, lo que precipitó el cierre de su lonja y, posteriormente, de su popular restaurante. Este último era, para muchos, el principal sustento económico que permitía la continuidad de las actividades de los trabajadores del mar en la zona. La desaparición de estas corporaciones, fundamentales en la estructura socioeconómica de las comunidades costeras españolas, evidencia una transformación profunda en el modelo de gestión y comercialización del producto pesquero.
La clave de la inacción actual reside en la titularidad y el régimen de uso del suelo. La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha mantenido un contencioso legal y administrativo sobre la concesión del inmueble. El edificio, estratégicamente ubicado en el litoral santacrucero, requiere una inversión considerable para su rehabilitación, dadas las deficiencias estructurales derivadas de su proximidad al mar y la ausencia de mantenimiento.
Para los pescadores artesanales de la capital, el fin de la cofradía ha supuesto una alteración radical en su modo de vida. Sin una infraestructura centralizada para el desembarco y la venta directa de sus capturas, la competitividad del sector ha mermado significativamente. La ausencia de un espacio propio para la comercialización ha dificultado la subsistencia de la pesca tradicional frente al avance de las grandes superficies y la creciente carga burocrática.
Hasta la fecha, tanto el Ayuntamiento de Santa Cruz como el Cabildo han evaluado diversas alternativas para el futuro del espacio, pero ninguna propuesta ha logrado materializarse. Los residentes de San Andrés demandan una solución que evite que el lugar se convierta en otro proyecto fallido. Entre las opciones planteadas figuran la creación de un moderno centro de interpretación del mar o la recuperación de la lonja mediante un modelo de gestión público-privada, una fórmula habitual en España para la revitalización de activos públicos que requieren inversión y una gestión eficiente.
No obstante, el tiempo juega en contra. El deterioro del edificio es patente: grietas, humedades y la ocupación irregular de algunas zonas han transformado la antigua cofradía en un foco de degradación en el litoral. La carencia de un plan director para la Dársena Pesquera y el entorno de Las Teresitas mantiene este activo inmobiliario en un limbo legal que impacta negativamente en la imagen turística y el desarrollo económico del barrio marinero.