El cementerio de Traslarena en San Andrés recupera el culto tras cuatro décadas de abandono

El cementerio de Traslarena en San Andrés recupera el culto tras cuatro décadas de abandono

Recurso: Diario de Avisos

El cementerio de Traslarena, en San Andrés, ha retomado su actividad religiosa tras más de cuarenta años de abandono gracias a un proceso de rehabilitación impulsado por la presión vecinal.

La recuperación del patrimonio funerario en Canarias ha dado un paso significativo con la reapertura al culto del cementerio de Traslarena, en San Andrés. Tal y como recoge la información publicada recientemente, este enclave, situado en las inmediaciones de la playa de Las Teresitas, ha vuelto a acoger una ceremonia religiosa con motivo de la festividad de los difuntos, un hecho que no se registraba desde la década de los ochenta.

La celebración de esta eucaristía, impulsada por la parroquia local, simboliza la culminación de un largo proceso de reivindicación vecinal. Durante años, el deterioro estructural del recinto impidió el desarrollo de cualquier actividad litúrgica, forzando una interrupción que los residentes de la zona han intentado revertir mediante una constante presión social. Este esfuerzo colectivo ha sido determinante para que las autoridades competentes priorizaran la intervención en el camposanto, un espacio que, más allá de su función religiosa, constituye un elemento esencial de la memoria histórica y la identidad del núcleo de San Andrés.

Desde el punto de vista técnico, la rehabilitación se está ejecutando de manera escalonada. Según los datos facilitados por la asociación de vecinos El Pescador, la primera fase de los trabajos —centrada en la consolidación de la capilla y la mejora de las infraestructuras básicas— ha concluido satisfactoriamente. Actualmente, el proyecto se encuentra inmerso en una segunda etapa, cuyo objetivo es la restauración integral del recinto. La vuelta de la actividad religiosa no solo marca un hito en la conservación del patrimonio arquitectónico de Santa Cruz de Tenerife, sino que también restituye un lugar de encuentro para las familias, cerrando un periodo de abandono que se prolongó durante más de cuarenta años.