
105 menores saharauis llegan a Canarias este verano a través del programa «Vacaciones en Paz»
El programa «Vacaciones en Paz» acoge este verano a 105 menores saharauis en Canarias, consolidándose como un ejercicio de solidaridad frente a la precariedad de los campamentos de Tinduf, pese a las dificultades burocráticas y logísticas que enfrentan las familias de acogida.
La iniciativa «Vacaciones en Paz» vuelve a poner de relieve este verano la compleja realidad de la infancia saharaui, un programa que, según ha dado a conocer recientemente la prensa local, permite que 105 menores procedentes de los campamentos de Tinduf se instalen temporalmente en Canarias. Este proyecto, que cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria, trasciende el mero intercambio estival para convertirse en un ejercicio de solidaridad que busca mitigar las condiciones extremas del desierto argelino, donde miles de refugiados permanecen a la espera de una resolución definitiva al conflicto del Sáhara Occidental.
El impacto de esta estancia es integral. Durante los meses de julio y agosto, los menores, como es el caso de Mahmud y Lala —acogidos en La Esperanza, Tenerife—, acceden a una atención sanitaria preventiva y a una dieta variada, elementos que contrastan con la precariedad de su entorno habitual. La experiencia, sin embargo, no es unidireccional. Las familias de acogida, como la formada por Virginia Torres y Jorge Rojas, subrayan el aprendizaje cultural y la madurez que los niños demuestran, destacando su capacidad de adaptación y autonomía en las tareas cotidianas.
No obstante, la gestión de este programa enfrenta desafíos logísticos y administrativos. A pesar de que los menores gozan de cobertura sanitaria pública, existen barreras burocráticas que limitan su movilidad. Las familias han denunciado la falta de equiparación en las condiciones de transporte interinsular, donde los niños no pueden beneficiarse de los descuentos de residente, lo que supone un obstáculo económico para la plena integración de los menores en la vida social y familiar de las islas.
La Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui (ACAPS) continúa siendo el motor de esta red de acogida, que este año ha distribuido a 64 niños en Tenerife y 41 en Gran Canaria. La organización insiste en la necesidad de ampliar el número de hogares voluntarios, dado que la demanda supera sistemáticamente la capacidad actual de acogida. Mientras el conflicto político permanece estancado, el programa se consolida como un vínculo humano esencial, permitiendo que estos menores construyan lazos afectivos que, más allá de la distancia geográfica, perduran tras su regreso a los campamentos.