
Saúl Pérez deja la UD Añaza tras lograr el histórico ascenso a Tercera Federación
El delantero Saúl Pérez abandona la UD Añaza tras lograr el histórico ascenso a Tercera Federación, cerrando una etapa clave para el club tinerfeño por motivos personales y discrepancias tácticas.
La salida de Saúl Pérez de la Unión Deportiva Añaza marca el fin de una etapa simbólica para el fútbol regional tinerfeño. Tal y como ha informado recientemente el diario El Día, el delantero ha decidido desvincularse del club tras una trayectoria que ha culminado con el ascenso del equipo a Tercera Federación, un hito histórico para la entidad santacrucera al ser el primer conjunto de la capital en alcanzar esta categoría en más de tres décadas.
Más allá de las cifras, que reflejan un rendimiento notable con 28 tantos anotados en la última temporada de Preferente, la marcha del atacante supone una pérdida de identidad para un proyecto que ha logrado escalar desde la Segunda Regional en apenas cuatro años. El jugador, que ha sido una pieza clave en los tres ascensos consecutivos del equipo, ha manifestado que su decisión responde a una necesidad de priorizar su faceta personal y familiar, además de una discrepancia táctica con el modelo de juego implementado por el técnico Lalo Delgado. A sus 35 años, el futbolista ha reconocido que la exigencia física y logística que demanda la nueva categoría, sumada a su deseo de conciliar su vida privada, ha precipitado una despedida que él mismo ha calificado como uno de los momentos más complejos de su carrera deportiva.
El impacto de esta baja trasciende lo puramente estadístico. La figura de Pérez, vinculada popularmente a la caracterización de un superhéroe tras cada éxito del equipo en el campo conocido como La Bombonera, representaba un nexo emocional con la afición del barrio. A pesar de haber sido una pieza fundamental en la estructura del club, el jugador ha subrayado que su salida no obedece a ofertas de otras entidades, sino a un proceso de reflexión interna sobre su rol en el terreno de juego.
Este movimiento pone de manifiesto la dificultad que enfrentan los clubes de barrio al consolidarse en categorías superiores, donde la profesionalización de las estructuras exige un compromiso de tiempo y dedicación que a menudo colisiona con la realidad personal de los deportistas veteranos. La UD Añaza, que recientemente también disputó la final de la Copa Heliodoro en el estadio Rodríguez López, se enfrenta ahora al reto de mantener su competitividad sin uno de sus referentes más reconocibles, cerrando así un ciclo que ha definido la historia reciente del fútbol en Santa Cruz de Tenerife.