
Ryanair alerta de colapso en aeropuertos españoles por el nuevo sistema de control fronterizo de la UE
Ryanair ha solicitado al Gobierno español una moratoria en la implementación del nuevo Sistema de Entrada y Salida de la UE ante el riesgo de colapso operativo y retrasos masivos en aeropuertos como el de Tenerife Sur.
La implementación del Sistema de Entrada y Salida (EES) de la Unión Europea ha desatado una crisis operativa en los aeródromos españoles, con el Aeropuerto de Tenerife Sur como epicentro de las tensiones. Tal y como ha expuesto la aerolínea Ryanair en sus recientes comunicaciones oficiales, la puesta en marcha de este mecanismo de control fronterizo digital está generando cuellos de botella que amenazan con comprometer la operatividad del sector aéreo durante la temporada estival.
La compañía irlandesa ha solicitado formalmente al Ministerio del Interior, liderado por Fernando Grande-Marlaska, una moratoria en la aplicación de estos controles hasta el mes de septiembre. La aerolínea argumenta que la infraestructura actual no está preparada para absorber el flujo de pasajeros sin incurrir en retrasos sistémicos, especialmente en los enlaces con destinos extracomunitarios, como el Reino Unido, un mercado estratégico para el archipiélago canario. Ante la falta de una respuesta gubernamental, la empresa ha comenzado a advertir a sus usuarios sobre la necesidad de incrementar significativamente el tiempo de antelación en su llegada a las terminales para evitar la pérdida de vuelos.
El malestar no se limita a la aerolínea de bajo coste. Existe una preocupación compartida por organismos internacionales de peso como el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), la asociación A4E y la IATA, quienes han trasladado a la Comisión Europea su inquietud por la presión que este despliegue tecnológico ejerce sobre el personal y los recursos aeroportuarios. En su diagnóstico, Ryanair sitúa a Tenerife Sur en una lista de instalaciones críticas que incluye otros nodos europeos como Málaga, Alicante, Palma, Milán Bérgamo, París Beauvais y Cracovia, donde la congestión ya es una realidad palpable.
Desde Bruselas, no obstante, se mantiene una postura de calma. Las autoridades comunitarias sostienen que la transición hacia este modelo de control automatizado se está desarrollando con normalidad en la mayor parte de la red aeroportuaria, ofreciendo únicamente asistencia técnica a aquellos puntos que presentan mayores dificultades operativas. Este choque de visiones pone de manifiesto la complejidad de integrar nuevas herramientas de seguridad fronteriza en un sector que, tras la pandemia, opera con márgenes de capacidad muy ajustados y una alta sensibilidad a cualquier alteración en los tiempos de tránsito de los pasajeros.