
Vecinos de Icod denuncian ruido e insalubridad por gallos y gallinas.
Vecinos de Icod de los Vinos denuncian al Ayuntamiento ruidos e insalubridad por la proliferación descontrolada de gallos y gallinas en una zona céntrica.
La convivencia en entornos urbanos se ve alterada en ocasiones por situaciones que, aunque puedan parecer anecdóticas, impactan directamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Un ejemplo de ello emerge en Icod de los Vinos, donde la presencia descontrolada de aves de corral en una zona céntrica ha generado una queja formal por parte de los residentes. Según adelanta la información, la comunidad de vecinos de un edificio en la calle San Sebastián presentó el pasado 3 de febrero una reclamación ante el Ayuntamiento de Icod de los Vinos, denunciando ruidos e insalubridad provocados por gallos y gallinas.
La situación afecta directamente a vecinos como Rebeca Contreras González, quien, según su testimonio, se ve obligada a medicarse para conciliar el sueño debido al constante canto de estos animales. La residente, cuya vivienda se encuentra anexa a la avenida 25 de Abril, describe cómo el cierre hermético de su casa no es suficiente para mitigar el ruido, que se produce a cualquier hora. Además del impacto sonoro, la preocupación se extiende a la seguridad vial, ya que los animales transitan por una vía concurrida, generando riesgo de accidentes.
El foco de esta problemática se sitúa en la avenida 25 de Abril, en las inmediaciones del juzgado local, donde una decena de aves, que se alimentan de forma anónima desde hace más de un año, han proliferado. Contreras González estima que la población, que comenzó con una gallina y sus polluelos, ha crecido hasta alcanzar entre quince y veinte ejemplares, incluyendo al menos cuatro gallos en las proximidades de su domicilio. La vecina también señala la existencia de un barranco adyacente a la avenida que, según su descripción, se ha convertido en un vertedero donde los animales buscan alimento, contribuyendo a la falta de higiene.
La inacción municipal es otro de los puntos de fricción. La residente asegura haber trasladado verbalmente su preocupación al alcalde de Icod de los Vinos, Javier Sierra (AI), en diciembre de 2024, sin que hasta la fecha se hayan tomado medidas. Este hecho contrasta con la existencia de ordenanzas municipales específicas en el Consistorio icodense, que regulan tanto el ruido como la protección y tenencia de animales. A pesar de la consulta sobre esta problemática, el Ayuntamiento no emitió ayer ninguna declaración al respecto. La situación pone de manifiesto la tensión entre la gestión de la fauna urbana y la garantía del bienestar y la salubridad pública por parte de las administraciones locales.