
La muerte de Robert Maxwell en Tenerife, clave en la red Epstein
Una reconstrucción periodística sitúa la misteriosa muerte de Robert Maxwell en la costa de Tenerife en 1991 como un punto clave para entender el origen de la red de Jeffrey Epstein, a través de su hija Ghislaine.
La reciente revelación de millones de documentos vinculados al caso Jeffrey Epstein ha vuelto a poner el foco en los orígenes y ramificaciones de su red. En este contexto, una reconstrucción periodística, que retoma la investigación original de Carmelo Rivero, entonces un joven periodista que años después dirigiría este periódico, sitúa un punto de inflexión clave en la costa de Arona, al sur de Tenerife, un lugar habitualmente omitido en el relato de los inicios del entramado. Es en estas aguas donde, en noviembre de 1991, se produjo la muerte de Robert Maxwell, padre de Ghislaine Maxwell, un acontecimiento que generó múltiples incógnitas y que, tres décadas después, se revela fundamental para comprender el contexto previo a la estructura que Epstein construiría.
Tras el deceso de su progenitor, Ghislaine Maxwell se estableció en Nueva York, donde su camino se cruzaría con el de Jeffrey Epstein. Investigadores y víctimas coinciden en señalar la trascendencia de Ghislaine Maxwell para la consolidación de la red de explotación sexual. Heredera de una posición social privilegiada y una agenda de contactos de alto nivel, Ghislaine suplió la carencia de acceso a la élite que Epstein, a pesar de su fortuna, no poseía. Según Rivero, ella aportó los contactos esenciales. Una de las víctimas, tras la condena de Ghislaine en 2021 a 20 años de prisión por captar adolescentes para el entorno abusivo de Epstein, declaró que era ella quien instruía a las jóvenes y que su actitud era "muy fría", responsabilizándola de gran parte de los abusos. El modus operandi de la red, tal como se desprende de la documentación desvelada, incluía la "trampa de miel": el uso deliberado de servicios sexuales para obtener información, influencia o control sobre individuos.
El 5 de noviembre de 1991, Robert Maxwell desapareció del yate 'Lady Ghislaine', una embarcación de aproximadamente 50 metros de eslora, bautizada en honor a su hija. El barco había partido de Santa Cruz de Tenerife con rumbo sur, pero alteró su trayectoria. Horas después de su desaparición, los tripulantes alertaron a las autoridades, activándose un dispositivo de búsqueda. Un helicóptero localizó su cuerpo flotando boca arriba en el Atlántico, a unas 29 millas de Gran Canaria. Dada su estatura de 1,90 metros y un peso de 140 kilos, la identificación fue casi inmediata. El cadáver apareció mientras el yate permanecía fondeado frente a la costa del Palm-Mar.
En aquel periodo, medios como la BBC y The Independent ya publicaban informaciones sobre presuntas irregularidades financieras del magnate, incluyendo el uso de fondos de pensiones de sus propios empleados para sostener inversiones personales en medio de una grave crisis. La muerte generó una intensa cobertura mediática. El forense Carlos López de Lamela, quien examinó el cadáver y fue consultado por Carmelo Rivero, planteó la hipótesis de una posible sustancia indetectable en una autopsia convencional que habría provocado un fallo cardíaco, causa de la muerte de Maxwell según el informe forense, aunque esta conjetura nunca fue probada. Robert Maxwell fue sepultado en el Monte de los Olivos, en Jerusalén, con honores de jefe de Estado.
La familia Maxwell se trasladó a Tenerife tras el suceso. Una decisión que suscitó interrogantes entre los investigadores fue la orden de destruir la documentación del camarote del yate. Cuando la jueza de Granadilla, Isabel Oliva, solicitó dicho material, solo se encontraron telegramas de condolencia, y la investigación judicial no prosperó en la isla.
Nacido en 1923 en Checoslovaquia como Ján Ludvík Hoch, de origen judío, Maxwell perdió a la mayor parte de su familia en Auschwitz. Tras huir a Gran Bretaña y alistarse en el ejército británico, construyó un imperio mediático, adquiriendo editoriales científicas y, en los años ochenta, el Daily Mirror. Su trayectoria política incluyó el Partido Laborista, y se le atribuye haber llevado el periodismo sensacionalista a nuevas cotas, aunque su imperio comenzó a mostrar signos de fragilidad.
En los últimos días, Ghislaine Maxwell, colaboradora de Jeffrey Epstein, ha invocado su derecho constitucional a no declarar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que investiga las ramificaciones del caso. A través de sus abogados, ha condicionado su eventual testimonio a la concesión de un indulto presidencial, afirmando que, en ese escenario, estaría dispuesta a declarar "con total franqueza y honestidad" sobre los hechos.