
La Casa Mascareño de Santa Cruz de Tenerife renace como Casa de la Juventud tras su rehabilitación integral
La rehabilitación de la histórica Casa Mascareño en Santa Cruz de Tenerife culmina con su transformación en una nueva Casa de la Juventud, salvando así un emblemático exponente del racionalismo arquitectónico español del abandono.
La reciente puesta en marcha de la Casa de la Juventud en Santa Cruz de Tenerife, tal y como recogen diversas fuentes locales, marca el punto final a un largo proceso de degradación patrimonial que amenazó con borrar uno de los exponentes más significativos del racionalismo arquitectónico en España. La recuperación de la Casa Mascareño, ubicada en el barrio de Buenavista, no solo dota al distrito de Salud-La Salle de un nuevo equipamiento público, sino que subraya la importancia de la protección del legado arquitectónico del siglo XX, un ámbito que a menudo queda desprotegido frente a la especulación urbanística o el abandono.
El inmueble, proyectado originalmente en 1935 por el almeriense José Blasco Robles, representa un hito en la arquitectura doméstica de la época. Su diseño, caracterizado por la renuncia a los ornamentos clásicos en favor de una funcionalidad técnica y una distribución racional de los espacios, le ha valido el reconocimiento de Docomomo, la organización internacional dedicada a la documentación y conservación de la arquitectura moderna. La estructura, que destaca por el uso de hormigón armado y una disposición adaptada a las condiciones climáticas insulares, sobrevivió a décadas de uso inadecuado tras la venta de la finca en 1980. Durante años, el edificio funcionó como almacén de obra y posteriormente sufrió ocupaciones ilegales que derivaron en un incendio y un expolio sistemático, dejando la edificación reducida a su esqueleto estructural.
La intervención municipal, iniciada tras la licitación de 2019, ha permitido transformar este vestigio en un centro cultural y de formación juvenil. Para adaptar la vivienda a las exigencias contemporáneas de accesibilidad y uso público, el proyecto ha requerido una reconfiguración interna que incluye la ampliación de la escalera principal hasta el sótano, la instalación de un ascensor y la redistribución de las estancias originales.
Desde su inauguración en 2023, el centro funciona como un nodo de actividad para la juventud del municipio. Sus instalaciones integran ahora zonas polivalentes, salas de grabación, espacios para el ocio y áreas destinadas a la formación y la cultura, todo ello rodeado por unos jardines rehabilitados que completan la integración del edificio en el entorno urbano. Este caso ejemplifica la tensión constante entre la conservación del patrimonio histórico y la necesidad de adaptar los espacios a las demandas sociales actuales, logrando, en esta ocasión, que una pieza clave del racionalismo español recupere su utilidad pública tras haber estado al borde de la desaparición definitiva.