
Los residentes de San Juan de la Rambla protestan por el abandono del barrio.
Los residentes de las zonas costeras de San Juan de la Rambla saldrán a protestar el 18 de octubre, exigiendo a las autoridades locales mejoras en la infraestructura y los servicios de su área.
Los residentes de las zonas costeras de San Juan de la Rambla – La Rambla, Las Aguas y el centro – están cansados de esperar a que las autoridades presten atención a sus sencillas peticiones. Quieren que se instalen reductores de velocidad, pasos de peatones, nuevos contenedores de basura y que se limpien mejor las calles. Por lo tanto, han decidido salir a protestar para mostrar cómo su zona está descuidada por las autoridades locales.
La protesta tendrá lugar el sábado 18 de octubre a las 11:00 en la entrada de La Rambla. La gente saldrá con pancartas que digan "La costa está completamente abandonada" para recordar sus demandas, que nadie ha cumplido desde hace mucho tiempo. "Solo nos hacen promesas", dice el presidente de la asociación local, Juan José Moreno Ramos.
Según él, los funcionarios siempre responden que "todo se hace lentamente, el departamento técnico no da abasto y falta gente". Los residentes dicen que no piden que se construya algo caro, sino solo que se proporcionen los servicios necesarios.
La última vez que se reunieron con representantes de las autoridades fue el martes en la oficina municipal local. A la reunión asistieron el alcalde Juan Ramos y los concejales Jonay Méndez, Juan Siverio y María García.
Los residentes también se quejaron del pésimo estado del parque infantil de La Caleta, que está lleno de roedores, y donde los columpios y toboganes están rotos y oxidados. "Nos dicen que hay un proyecto de reparación, pero el dinero para ello se asigna muy lentamente", se indignan los vecinos.
Además, piden que se instale una marquesina en la parada de autobús de la zona de Las Aguas para que los niños no se mojen bajo la lluvia mientras esperan el autobús. También quieren que se hagan carriles especiales en las carreteras que obliguen a los conductores a ir más despacio.
Pero tampoco esta vez se escucharon sus peticiones. "Nos dijeron de nuevo que falta gente y que todo se hace muy lentamente. No creemos que esto sea verdad", dice Juan José Moreno Ramos.
La única noticia positiva fue que el 15 de octubre se reabrió la oficina municipal local, que había estado cerrada durante cuatro meses. Esto es muy importante para los residentes, especialmente para las personas mayores, a quienes les resulta difícil ir al ayuntamiento de San José, ya que el autobús solo va allí dos veces al día.
Las autoridades prometieron que los concejales atenderían a la gente en esta oficina una vez a la semana, como estaba previsto desde 2001, cuando el ayuntamiento se trasladó del centro del municipio. Los residentes dicen que llevan mucho tiempo soportando este trato, pero que la situación ha empeorado últimamente. No quieren acostumbrarse a que en su zona no haya un parque normal, seguridad y limpieza. "No lo permitiremos", subraya Moreno.
El año pasado, la gente estaba tan frustrada que decidió crear una asociación local para defender activamente sus derechos. Se registró oficialmente en enero de este año.
En abril ya lograron su primer éxito: conservaron el servicio de pediatría en el hospital local, que querían cerrar debido al "pequeño número de niños".
Cabe mencionar que en 2001 el ayuntamiento decidió trasladar el ayuntamiento a San José. El entonces alcalde Manuel Reyes explicó que en la parte alta de la ciudad vive más gente y hay más tiendas.
Esta decisión dividió la ciudad en dos partes. Ahora, 25 años después, los residentes del centro sienten que la historia se repite. No quieren quitarles nada a los residentes de la parte alta de la ciudad, ya que forman parte del mismo municipio y tienen los mismos derechos. Solo quieren que las autoridades presten atención a sus problemas y hagan de la ciudad un todo.
Para que todos los que quieran puedan participar en la protesta, la asociación organiza un autobús gratuito que saldrá a las 10:15 de la parada de autobús de la Avenida de la Libertad. Los organizadores aconsejan llevar chalecos reflectantes y, si es posible, llevar pancartas, silbatos o cacerolas, "para que haya ruido y para mostrar nuestra fuerza".