
Arona bajo el asedio de caravanas: el gobierno ignora el problema, la gente está desesperada.
En Arona, los socialistas dan la voz de alarma por el crecimiento descontrolado del número de caravanas que han invadido terrenos baldíos y playas, acusando a las autoridades de inacción.
En Arona se avecina un problema: las caravanas han invadido terrenos baldíos y playas, y las autoridades no hacen nada. Así lo han denunciado los socialistas locales, acusando de inacción al ayuntamiento, donde mandan el Partido Popular, Coalición Canaria y Vox.
Según las diputadas Raquel García y Micaela Brito, en los últimos dos años el número de caravanas en las calles se ha disparado. Los espacios públicos se han convertido en aparcamientos espontáneos. Los Cristianos y Playa de las Américas son los lugares más afectados, donde se han formado asentamientos enteros con coches destartalados y falta de higiene.
Los socialistas afirman que las caravanas ya no son solo para turistas. Muchas personas que trabajan en el sur de la isla se ven obligadas a vivir en ellas porque no pueden encontrar una vivienda asequible cerca de su trabajo.
Los residentes locales, por ejemplo, de zonas como El Rincón de Los Cristianos, La Graciosa y Paloma Beach, se quejan de que las caravanas ocupan el espacio público, pero el ayuntamiento no les escucha.
El problema es que en Arona casi no hay lugares donde se pueda aparcar una caravana o acampar de forma adecuada. Solo hay algunos campings privados y zonas municipales específicas. Los lugares más afectados son la explanada del depósito municipal de Las Américas, Punta del Viento y la costa.
Los socialistas se indignan de que los tres concejales responsables de seguridad y espacios públicos aún no hayan elaborado ninguna normativa ni hayan creado lugares específicos para las caravanas.
Recuerdan que ya propusieron al ayuntamiento regular este asunto, pero sus propuestas fueron ignoradas.
Los socialistas subrayan que no están en contra del autocaravanismo, sino a favor de regularlo. Para que todos vivan en paz, haya seguridad y el municipio tenga buen aspecto. Proponen crear zonas especiales con todas las comodidades, establecer normas claras y velar por su cumplimiento.
"Gobernar no es cerrar los ojos, sino pensar en el futuro, poner orden, escuchar a la gente y actuar. Y aquí hacen todo lo contrario", afirman García y Brito, advirtiendo de que la paciencia de la gente no es infinita.