Georgiana Houghton: la artista canaria que desafía la historia de la abstracción

Georgiana Houghton: la artista canaria que desafía la historia de la abstracción

Recurso: Diario de Avisos

La historiografía del arte contemporáneo revisa su canon tras el redescubrimiento de la artista Georgiana Houghton, nacida en Las Palmas de Gran Canaria, cuya obra abstracta y espiritista se sitúa como precursora de las vanguardias europeas.

La historiografía del arte contemporáneo se enfrenta a una necesaria revisión tras la reciente puesta en valor de la figura de Georgiana Houghton, una artista cuya obra ha sido rescatada del olvido por cabeceras británicas como The Guardian y The Sunday Times. Este hallazgo no solo recupera el legado de una creadora nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1814, sino que desafía la cronología tradicional de la abstracción, situando a Houghton como una precursora de las vanguardias europeas, medio siglo antes de que Kandinski sistematizara sus teorías sobre la forma y el color.

El análisis de su producción pictórica, compuesta por más de 150 acuarelas, revela una técnica que se desvincula de la representación figurativa imperante en el siglo XIX. La artista, vinculada a una familia de comerciantes británicos con intereses en el sector de la cochinilla, desarrolló su lenguaje visual tras la muerte de su hermana Zilla, integrándose en los círculos del espiritismo victoriano. Houghton sostenía que su proceso creativo era una canalización, una premisa que, lejos de ser una mera anécdota biográfica, explica la ruptura formal de sus piezas, caracterizadas por espirales y estructuras cósmicas que hoy son objeto de estudio en instituciones de la talla de la Courtauld Gallery.

La trayectoria de Houghton estuvo marcada por la precariedad y la incomprensión. En 1871, su intento de exponer en la New British Gallery de Londres resultó en un fracaso comercial que la condujo a una situación de indigencia. Fallecida en 1884, su obra logró preservarse gracias a su traslado a la Unión de Espiritistas Victorianos de Melbourne, Australia, desde donde ha sido recuperada para el circuito expositivo internacional. La crítica especializada, representada por voces como la de Waldemar Januszczak, ha subrayado la modernidad de su trazo, calificando su irrupción como un punto de inflexión que obliga a reescribir los manuales de historia del arte.

Más allá de su faceta pictórica, los datos biográficos sobre su estancia en Gran Canaria son escasos, aunque se tiene constancia de su formación académica en Francia, su residencia en Madeira y su interés por la fotografía, disciplina que ejerció retratando el paisaje insular. Su vida, caracterizada por la soltería y la convivencia con sus progenitores, culminó en un ejercicio profesional como fotógrafa de fenómenos invisibles, un epílogo coherente con la naturaleza mística que siempre atribuyó a su labor artística. Este caso ejemplifica cómo la invisibilización histórica de las mujeres ha operado no solo en el ámbito social, sino en la propia construcción del canon estético, un sesgo que la actual revalorización de Houghton comienza a corregir.