Comunidad Sara de Arona: 20 años de aguas fecales y riesgo estructural.

Comunidad Sara de Arona: 20 años de aguas fecales y riesgo estructural.

Recurso: El Día

Setenta y dos familias de la Comunidad Sara en Arona denuncian graves riesgos de salubridad y estructurales por llevar dos décadas sin conexión al saneamiento, con desbordamientos de aguas residuales y sin respuesta municipal.

La Comunidad Sara de La Camella, en Arona, afronta una situación crítica de salubridad y riesgo estructural, según ha trascendido a través de las denuncias de sus residentes. Setenta y dos familias, que habitan en tres bloques de viviendas en la calle Bambú, llevan dos décadas sin conexión a la red de saneamiento, padeciendo las consecuencias de desbordamientos de aguas residuales que, aseguran, comprometen tanto la salud pública como la integridad de sus hogares.

La problemática se remonta a 2006, año en que fueron construidas las edificaciones. En aquel momento, un gobierno local compuesto por Coalición Canaria, Partido Popular y CAN-CCN, habría prometido la conexión al alcantarillado en un plazo de cinco a seis años. Sin embargo, casi veinte años después, los pozos absorbentes han alcanzado su límite de capacidad, provocando que las aguas fecales afloren de manera recurrente en garajes, zonas comunes y áreas de juego infantiles, una situación que se agrava con las lluvias intensas.

Los afectados, representados por Davide Cortellino, presidente de la comunidad, no solo señalan la incomodidad, sino un grave peligro para la salud. La exposición continuada a estas aguas residuales sin tratar puede derivar en enfermedades severas como gastroenteritis, hepatitis A, leptospirosis, salmonelosis, infecciones respiratorias por inhalación de gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno, y diversas afecciones cutáneas. La vulnerabilidad de niños y personas mayores en este entorno es una de las principales preocupaciones de los vecinos.

Más allá de las implicaciones sanitarias, los residentes alertan sobre un riesgo estructural. La filtración constante de aguas residuales en las cimentaciones y estructuras de los edificios está generando un deterioro progresivo e irreversible. Esta situación, de no ser atajada, podría llevar a que más de un centenar de familias se vean obligadas a abandonar sus viviendas al declararse inhabitables, lo que los vecinos califican como una "tragedia anunciada".

A pesar de los múltiples intentos de comunicación con el Ayuntamiento de Arona, incluyendo escritos y llamadas, la respuesta de la administración municipal, tanto de la alcaldía como de la oficina de Urbanismo, ha sido el silencio. Los vecinos lamentan la falta de acuse de recibo, explicaciones o cualquier gesto de responsabilidad institucional. El gobierno local no se pronunció ayer sobre esta denuncia pública.

Los residentes de la Comunidad Sara recuerdan que adquirieron sus viviendas y formaron sus familias bajo la promesa de una conexión de saneamiento que nunca llegó. Tras la gestión de seis grupos de gobierno diferentes, en los que han participado la mayoría de los partidos políticos, la urgencia de una solución es manifiesta. Su objetivo es evitar que la situación derive en una desgracia antes de que se tomen medidas.