
Rafael-José Díaz consolida una década de creación literaria en «Ojos que ven abismos»
El escritor tinerfeño Rafael-José Díaz recopila en Ojos que ven abismos una década de piezas breves que exploran la hibridación de géneros y la observación microscópica de lo cotidiano.
La reciente publicación de Ojos que ven abismos (Editorial Mercurio, 2026) marca un hito en la trayectoria de Rafael-José Díaz, al consolidar en un único volumen casi un centenar de piezas breves gestadas a lo largo de la década comprendida entre 2010 y 2019. Tal y como recoge el Diario de Avisos en una entrevista reciente con el autor tinerfeño, esta compilación no solo funciona como un ejercicio de arqueología personal, sino que permite observar la evolución de un creador que ha hecho de la hibridación de géneros su principal seña de identidad.
El libro, que agrupa textos previamente publicados junto a material inédito, se articula bajo una premisa donde la forma prevalece sobre el contenido. Díaz, cuya labor abarca la narrativa, la poesía, el ensayo y la traducción, propone una literatura que se sitúa en los márgenes. Esta búsqueda de límites se manifiesta en tres vertientes: la geográfica, que contrapone la insularidad con la experiencia continental; la formal, mediante la integración de estructuras aforísticas y poéticas en la prosa; y la simbólica, explorando fronteras entre la vigilia y el sueño, o la brecha entre la condición humana y la animalidad.
Para el autor, el proceso creativo responde a una pulsión inmediata, alejada de la revisión constante. Esta metodología, que el escritor vincula con la necesidad de capturar un impulso inicial, se ve complementada por su faceta como traductor, una disciplina que, si bien reconoce como una escuela de aprendizaje verbal, mantiene estrictamente separada de su propia producción literaria para evitar interferencias estilísticas.
El volumen destaca por su capacidad de aplicar una mirada microscópica sobre lo cotidiano. A través de la observación de acciones automáticas o de la exploración de los extrarradios urbanos —con especial atención a la geografía de Santa Cruz de Tenerife—, Díaz invita al lector a alterar su ritmo de percepción. Esta obra, por tanto, no solo compila una década de trabajo, sino que ofrece una cartografía de las obsesiones temáticas que han definido la voz de un autor que, al releer sus textos, encuentra en ellos la distancia necesaria para comprender la vigencia de su propia evolución creativa.