Quevedo reivindica sus raíces canarias en su nuevo álbum, 'El Baifo'

Quevedo reivindica sus raíces canarias en su nuevo álbum, 'El Baifo'

Recurso: Diario de Avisos

Quevedo regresa tras su retiro mediático con El Baifo, un álbum que reivindica sus raíces canarias y prioriza la identidad insular sobre la proyección global.

El reciente lanzamiento de El Baifo, el tercer álbum de estudio de Quevedo, marca un punto de inflexión en la trayectoria del artista grancanario, quien ha optado por una estrategia de reafirmación identitaria tras un periodo de retiro mediático. Según la información difundida recientemente sobre este estreno, el músico ha estructurado su nueva propuesta discográfica como un ejercicio de reivindicación de sus raíces insulares, alejándose de la narrativa de estrella global para centrarse en el imaginario cultural de Canarias.

Este trabajo, que llega tras el éxito masivo de sus anteriores proyectos —con cifras que superan los 20.000 millones de reproducciones globales y récords de escucha en plataformas digitales—, funciona como el cierre de un arco evolutivo. Si en sus inicios el autor exploraba la incertidumbre de la fama y posteriormente la adaptación a la industria internacional, en esta ocasión el foco se desplaza hacia la geografía y el folclore del archipiélago. La propuesta sonora integra elementos de la música caribeña y la tradición de las verbenas locales, contando con la participación de figuras como Elvis Crespo, Tonny Tun Tun, el grupo Nueva Línea y la formación folclórica Los Gofiones.

La dimensión simbólica del título, que juega con la acepción local del término y el acrónimo anglosajón para referirse al mejor de todos los tiempos, subraya una ironía sobre su propia posición en la industria. Este enfoque se extiende a la dirección artística del álbum, cuya portada, diseñada por Capi Cabrera, prescinde de la figura del cantante para priorizar una estética basada en la geometría y los colores volcánicos, reforzando la idea de que el territorio es el protagonista real de la obra.

El lanzamiento también destaca por una planificación comunicativa que invierte el flujo tradicional de la industria musical española: en lugar de priorizar los grandes medios nacionales desde el inicio, la campaña se desplegó desde las islas hacia el exterior, utilizando medios locales y apariciones estratégicas en programas de televisión. Este movimiento responde a la trayectoria personal del artista, quien tras un 2024 marcado por una pausa profesional forzada por el agotamiento derivado de su meteórico ascenso, ha buscado recuperar el control sobre su narrativa pública.

Más allá de las temáticas recurrentes en el género urbano, como la ostentación o el éxito material, El Baifo se posiciona como un tributo a la genealogía de artistas canarios que, desde Maikel Delacalle hasta Ptazeta o Cruz Cafuné, han logrado consolidarse en la escena peninsular. Con este disco, el intérprete no solo busca asentar su propuesta musical, sino también legitimar su carrera a través de la pertenencia, demostrando que, incluso desde la cima de la industria, es posible articular un discurso que priorice el arraigo territorial sobre las exigencias del mercado global.