
El gobierno de Puerto de la Cruz se baña en Playa Jardín para transmitir normalidad tras las alertas sanitarias
El alcalde y el primer teniente de alcalde de Puerto de la Cruz se bañan en Playa Jardín para transmitir confianza y normalidad tras el reciente episodio de contaminación detectado en la zona.
La gestión de la crisis sanitaria en Playa Jardín ha derivado en una estrategia de comunicación institucional poco convencional. Tal y como ha trascendido en las últimas jornadas, el alcalde de Puerto de la Cruz, Leopoldo Afonso, y el primer teniente de alcalde, David Hernández, han optado por difundir grabaciones personales bañándose en este enclave turístico, una acción que busca proyectar normalidad tras las recientes alertas sobre la calidad del agua.
Este despliegue mediático se produce apenas dos semanas después de que se conociera un episodio de contaminación de corta duración detectado por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias entre el 22 y el 23 de junio. El incidente, que afectó específicamente a la cala de El Charcón, no derivó en una clausura preventiva, una decisión que el tripartito municipal (PP, CC y ACP) justifica cuestionando el procedimiento administrativo empleado por el Ejecutivo regional. Según el Consistorio, la comunicación de la alerta —realizada mediante llamada telefónica y correo electrónico— carece de la formalidad necesaria al no contar con un registro de entrada, mientras que desde el Gobierno autonómico sostienen que se trata del protocolo habitual para este tipo de avisos sanitarios.
La controversia se enmarca en un contexto de especial sensibilidad para el municipio, que arrastra el precedente de un cierre prolongado de casi un año, entre 2024 y 2025, debido a vertidos de aguas residuales. Desde la reapertura oficial el pasado 17 de junio, el Ayuntamiento ha enfatizado la ejecución de labores de mantenimiento en la red de saneamiento y la implementación de medidas preventivas para mitigar riesgos de obstrucciones o alivios accidentales.
A pesar de que los análisis posteriores realizados el 24 de junio confirmaron que los niveles de calidad del agua volvieron a ser aptos para el baño, la insistencia del equipo de gobierno en escenificar la seguridad de la zona mediante redes sociales refleja la presión política por recuperar la confianza de residentes y visitantes. Mientras que el primer teniente de alcalde, David Hernández, optó por una intervención más dinámica en su vídeo, el regidor Leopoldo Afonso ha vinculado su presencia en el mar con la promoción de la oferta comercial y gastronómica de Punta Brava, reafirmando su tesis de que el episodio de junio fue un evento aislado derivado de una muestra discordante.