
Puerto de la Cruz: Décadas de proyectos pendientes
Proyectos clave como la ampliación del Jardín Botánico y la mejora de la playa de Martiánez llevan décadas pendientes en Puerto de la Cruz, reflejando promesas incumplidas de gobiernos sucesivos.
El nuevo año ya está en marcha, pero en Puerto de la Cruz hay proyectos que siguen pendientes, promesas de gobiernos anteriores que nunca se cumplieron, sin importar quién esté al frente del Ayuntamiento.
La ciudad turística tiene muchas iniciativas "en pausa", ideas que surgieron hace décadas para transformarla y mejorar su atractivo turístico, pero que hoy siguen esperando a que se hagan realidad.
Desde la interminable ampliación del Jardín Botánico, pasando por la mejora de la playa de Martiánez y el futuro auditorio, hasta el uso del terreno de la antigua estación de guaguas, el municipio arranca el 2026 con una larga lista de compromisos heredados. Esto nos recuerda que la voluntad política y el tiempo no siempre van de la mano.
El proyecto más destacado de esta lista es la ampliación del Jardín Botánico, el segundo más importante de España por su colección de plantas de todo el mundo.
A finales de los años 80, el Ayuntamiento cambió el plan urbanístico para poder ampliar el jardín con un terreno anexo de unos 40.000 metros cuadrados. Diez años después, se construyó el muro que lo rodea.
Esa fue la última vez que se hicieron obras importantes. Esta fecha coincide con su declaración como Jardín Histórico el 29 de julio de 1994. En 2009, el nuevo edificio estaba casi terminado, pero la falta de apoyo institucional impidió que se finalizara.
Las fechas de apertura que se han dado hasta ahora no se han cumplido. La presidenta del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), Janira Gutiérrez, confirmó el mes pasado a este periódico que la apertura será en 2026, pero solo la del nuevo edificio. En el jardín aún no se ha plantado la vegetación, que es lo que más tiempo lleva y que, según sus cálculos, podría tardar entre cinco y seis años.
Otro proyecto pendiente es la mejora de la playa de Martiánez. Este plan se redactó por primera vez en agosto de 1993, ha tenido varias modificaciones y, a día de hoy, sigue sin ejecutarse.
Han pasado más de 32 años en los que la playa ha perdido arena continuamente y no ofrece las condiciones necesarias para disfrutarla, especialmente en el acceso a la zona de baño.
En marzo de 2025 se cumplieron dos años desde que se solicitó la última declaración de impacto ambiental, un paso fundamental para seguir con el proyecto y que todavía está pendiente. El concejal de Ciudad Sostenible, David Hernández, explica: “La anterior caducó en 2019 y tuvimos que volver a pedirla. Hay que tener en cuenta que tardó casi siete años. Estamos esperando que llegue para evaluar las condiciones y criterios que, como Ayuntamiento, hemos propuesto para ese espacio”.
En noviembre de 2009, la antigua estación de guaguas de la calle El Pozo cerró por problemas en su estructura. Los trámites burocráticos han sido interminables porque el Ayuntamiento cedió los terrenos al Gobierno central en 1986 para construir el edificio. Durante 14 años, los expedientes se centraron en demostrar al Ministerio de Fomento que las tres parcelas donde se planeó la estación eran propiedad municipal y no de la Sociedad Estatal de Promoción y Equipamiento del Suelo (SEPES), que ya no existe.
Varios gobiernos lo intentaron, pero finalmente fue el de Marco González (PSOE-ACP) quien lo logró en 2023. A partir de ese momento, empezaron los trámites para demoler el edificio y pensar en sus posibles usos.
En junio de 2025, David Hernández anunció que la empresa pública Gesplan había sido contratada para redactar el proyecto de demolición del antiguo edificio. “Estamos pendientes de que lo entregue, ya que les queda poco más de un mes para que se acabe la prórroga que les dio el Ayuntamiento”, señala el concejal.
Una vez que el Ayuntamiento reciba este documento, el siguiente paso será licitar la demolición del edificio. En su lugar, se planea construir una gran plaza pública para el encuentro ciudadano y eventos culturales; varios edificios comerciales para impulsar la economía de la zona; un aparcamiento subterráneo de cuatro plantas; y un edificio multifuncional para actividades sociales, culturales y administrativas.
La reforma del parque San Francisco también ha generado mucha polémica. Durante más de 40 años, fue el único gran espacio cultural de la ciudad. Allí se celebraron eventos internacionales como el Festival de la Canción del Atlántico, concursos y galas de carnaval, conciertos de artistas como ‘El Puma’ José Luis Rodríguez, Raphael, Noa y Pedro Guerra, mítines históricos de Javier Solana o Ramón Tamames, veladas de boxeo y la famosa huelga de hostelería de 1978.
El edificio, situado en la céntrica calle Agustín de Betancourt, fue cerrado por el Ayuntamiento en 2010 al no cumplir con las condiciones de seguridad exigidas. Se usó como almacén municipal y en 2013 se convocó un concurso de ideas para decidir su futuro.
Sin embargo, surgieron importantes problemas de patrimonio. La propuesta elegida para construir un gran auditorio afectaba a la iglesia de San Francisco, del siglo XVIII, declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 2013, y a la ermita de San Juan, construida entre 1599 y 1608.
Solo se llevó a cabo la rehabilitación de la Casa Díaz Fragoso, un edificio anexo, que era una actuación previa y necesaria. La demolición del resto del inmueble comenzó en 2019 y terminó en marzo de 2020. Desde entonces, sigue siendo un espacio con escombros, cubierto por una valla de madera y metal en pleno centro de Puerto de la Cruz.
Dependiendo de los gobiernos, el proyecto fue cambiando. En 2023, el gobierno PSOE-ACP decidió trasladar el futuro auditorio a la antigua estación de guaguas y destinar el solar del parque a una gran zona verde al aire libre con sombra para el disfrute de los ciudadanos. Esta decisión fue aprobada por unanimidad en el pleno de diciembre, ya con el nuevo Tripartito (PP-ACP-CC) al frente. Si se concreta, sería la primera vez que gobierno y oposición están de acuerdo.
Mientras tanto, la ciudad sigue sin tener un espacio adecuado para eventos culturales, a pesar de que la cultura se considera uno de sus pilares más importantes.