
El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz iniciará el lunes la reforma eléctrica de la asociación El Tejar
El Ayuntamiento de Puerto de la Cruz iniciará el próximo lunes la renovación eléctrica de la Asociación de Vecinos El Tejar, poniendo fin a casi un año de inactividad que ha afectado a las actividades educativas y sociales del centro.
La normalidad está a punto de regresar a la Asociación de Vecinos El Tejar, en Puerto de la Cruz, tras un prolongado periodo de inactividad técnica que ha condicionado la vida social y educativa de este enclave. Tal y como recoge el diario El Día, el Ayuntamiento ha fijado para el próximo lunes el inicio de las actuaciones necesarias para renovar el sistema eléctrico del inmueble, una intervención que pondrá fin a casi un año de carencias energéticas.
La situación, que se originó en septiembre del ejercicio anterior tras detectarse una irregularidad en el suministro que derivó en el corte del servicio, ha obligado a docentes y alumnos a desarrollar sus actividades en condiciones de precariedad. Durante estos meses, el colectivo de estudiantes y las profesoras María Vanessa León Peraza y Mila González han tenido que adaptar su metodología pedagógica a la ausencia de iluminación artificial y calefacción, una problemática que también ha afectado a los usuarios del club de dominó que habitualmente se reúne en estas dependencias de la calle Canastilleras.
La intervención municipal, confirmada por el concejal de Servicios Generales, Alonso Acevedo, implica el traslado temporal de las clases particulares —que prestan servicio a una treintena de menores desde hace más de una década— a un espacio habilitado frente al Mercado Municipal y el colegio César Manrique. Aunque el consistorio no ha precisado una fecha exacta de finalización, las estimaciones técnicas sugieren que la renovación integral de la infraestructura eléctrica requerirá al menos un mes de trabajo.
Este desenlace llega tras una intensa labor de reivindicación por parte de las docentes, quienes llegaron a elevar una queja formal ante la Diputación del Común al considerar que la situación de vulnerabilidad de los menores requería una respuesta institucional más ágil. El caso de El Tejar pone de relieve la importancia de los centros vecinales como pilares de apoyo educativo en los barrios, cuya viabilidad depende directamente del mantenimiento de las infraestructuras públicas. La resolución de este conflicto administrativo y técnico supone, en última instancia, la recuperación de un servicio esencial para las familias del municipio, que han mantenido su confianza en el proyecto educativo a pesar de las dificultades logísticas sufridas durante el último año.