
El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife abre la votación popular para elegir el cartel de 2027
El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife abre este lunes el proceso de votación popular para elegir el cartel del Carnaval 2027, que estará dedicado a la Roma clásica y contará con cinco propuestas finalistas.
La cuenta atrás para la edición de 2027 del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife entra en una fase decisiva. Tal y como ha informado la organización del evento, el proceso para determinar la identidad visual de la próxima festividad —que este año rendirá tributo a la Roma clásica— se traslada a la ciudadanía a partir de este lunes, 5 de octubre.
La elección del cartel oficial, que servirá como carta de presentación de la fiesta, se dirimirá mediante un sufragio abierto en el portal digital del Carnaval. Los interesados podrán participar en esta consulta hasta el próximo 12 de octubre, con la restricción de emitir un único voto por usuario. Este mecanismo de participación directa, defendido por el alcalde José Manuel Bermúdez como una herramienta de implicación vecinal, pone el foco sobre cinco propuestas finalistas elegidas previamente por un comité técnico de entre las 41 candidaturas recibidas.
Los autores que han logrado superar el filtro inicial son Ayoze Felipe Gómez, Eduardo Puyol, Juliana Serrano, Lucía Casanova y Nareme Melián. Más allá del reconocimiento artístico, el certamen contempla una estructura de incentivos económicos: cada uno de estos cinco creadores ha percibido ya una gratificación de 1.000 euros por su clasificación, mientras que el diseño que resulte vencedor obtendrá una dotación final de 12.000 euros.
La relevancia de este trámite administrativo y creativo no es menor, dado que la imagen ganadora actuará como eje vertebrador de la comunicación institucional hasta la gala inaugural, programada para el 22 de enero. El concejal de Fiestas, Javier Caraballero, ha subrayado la calidad técnica de las piezas finalistas, un factor determinante en un concurso que, históricamente, actúa como termómetro de la expectación social ante la fiesta más emblemática de la capital tinerfeña. Con este paso, el Ayuntamiento busca consolidar una transición hacia modelos de gestión cultural más participativos, donde la estética del Carnaval no sea solo una decisión administrativa, sino un ejercicio de consenso popular.