
El papa León XIV utilizará un Isuzu D-Max adaptado para sus desplazamientos en Tenerife y Barcelona
El papa León XIV utilizará un vehículo Isuzu D-Max adaptado para sus desplazamientos públicos en Tenerife y Barcelona, priorizando la robustez y la operatividad técnica sobre los modelos de alta gama empleados en Madrid.
La logística de seguridad que rodea la inminente visita del papa León XIV a Tenerife ha puesto el foco en los medios de transporte que empleará el pontífice durante sus desplazamientos públicos. Tal y como ha trascendido en las últimas horas, la organización ha optado por un Isuzu D-Max como vehículo oficial para los recorridos por las calles de la isla y de Barcelona, una elección que marca una diferencia técnica respecto a los modelos empleados en otras etapas de su estancia en España, como el Mercedes-Benz Clase G utilizado en Madrid.
La selección de esta pick-up japonesa, cuya variante comercial parte de un coste base de 30.000 euros, responde a una estrategia de operatividad y robustez. El vehículo, dotado habitualmente de una mecánica diésel de 160 caballos, ha sido sometido a una transformación técnica profunda para cumplir con los protocolos de seguridad vaticanos. Esta adaptación permite al pontífice mantenerse erguido en la zona posterior, facilitando el contacto visual con los fieles, una configuración que ya fue testada por el propio León XIV durante su periplo oficial por Angola.
Más allá de la anécdota técnica, el uso de este modelo subraya la preferencia de la Santa Sede por vehículos de alta fiabilidad mecánica, capaces de operar con solvencia tanto en entornos urbanos densos como en terrenos de mayor complejidad orográfica. La transición desde los modelos de alta gama utilizados en la capital hacia esta plataforma de trabajo, más austera y funcional, refleja una gestión de recursos orientada a la eficiencia operativa. La visibilidad del papa durante los trayectos, garantizada por la estructura elevada instalada sobre la caja del vehículo, constituye el elemento central de un dispositivo que busca equilibrar la proximidad con la ciudadanía y los estrictos estándares de protección que requiere la figura del pontífice en sus actos multitudinarios.