
El papa Francisco visita el centro de acogida de Las Raíces en Tenerife para visibilizar la crisis migratoria
La visita del Papa al centro de acogida de Las Raíces en Tenerife pone el foco humanitario en la crisis migratoria de la ruta atlántica y la situación de vulnerabilidad de los migrantes en España.
La visita del papa León XIV a Tenerife, tal y como ha informado la prensa local, trasciende el protocolo institucional para situar la crisis migratoria en el centro de la agenda política y humanitaria del Estado. La elección del centro de acogida de Las Raíces como primera parada tras su aterrizaje en el aeropuerto de Los Rodeos no es casual; responde a una voluntad explícita de visibilizar la realidad de las rutas atlánticas, un corredor que sigue siendo uno de los puntos de mayor vulnerabilidad en la frontera sur de Europa.
El antiguo acuartelamiento, gestionado por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha sido el escenario donde dos centenares de residentes han aguardado la intervención del Pontífice. A pesar de que la mayoría de los acogidos profesan el islam, la expectación ante la figura del Papa es notable, trascendiendo las barreras confesionales. Entre los asistentes se encuentran jóvenes procedentes de Gambia, Senegal, Malí y Guinea Conakri, quienes han compartido testimonios sobre sus travesías marítimas —algunas de hasta diez días de duración— y sus expectativas de regularización administrativa en España, un paso indispensable para cumplir con el compromiso de apoyo económico a sus familias en origen.
La logística del encuentro ha permitido la participación de 200 personas de entre los más de 600 residentes actuales del centro, seleccionadas a partir de una consulta previa sobre su disposición a asistir. La jornada ha contado además con la presencia de un grupo de mujeres y menores procedentes del centro CEAD Casa Madre de Santa Cruz de Tenerife, cuya integración en el acto ha aportado una dimensión familiar a la visita.
Este desplazamiento a las Islas Canarias se enmarca en un contexto de alta presión migratoria, donde la gestión de los recursos de acogida y la tramitación de expedientes de extranjería son objeto de un intenso debate público. La presencia del Papa en un espacio que combina la precariedad de las instalaciones temporales con las aspiraciones de futuro de sus ocupantes subraya la urgencia de una respuesta estructural a la situación de los migrantes que, tras sobrevivir al Atlántico, inician en territorio español un proceso administrativo incierto y prolongado. La interacción entre el Pontífice y los residentes, más allá de la anécdota de los asistentes más jóvenes, pone de relieve la necesidad de un enfoque humanitario que acompañe a la gestión burocrática en la atención a quienes llegan al Archipiélago.