Las clarisas de La Laguna confeccionan los ornamentos textiles para la visita del Papa a Canarias

Las clarisas de La Laguna confeccionan los ornamentos textiles para la visita del Papa a Canarias

Recurso: El Día

Las religiosas clarisas del convento de San Cristóbal de La Laguna confeccionan artesanalmente los textiles litúrgicos que se utilizarán durante la próxima visita del papa a Canarias el 12 de junio.

La preparación de la inminente visita del papa León XIV a Canarias ha puesto el foco en una labor artesanal que, lejos de los grandes despliegues logísticos, se desarrolla en el silencio de la clausura. Según ha trascendido recientemente, el convento de las clarisas de San Cristóbal de La Laguna, fundado en 1547, es el epicentro de la confección de los elementos textiles que vestirán el altar y el Obispado durante la estancia del pontífice el próximo 12 de junio.

La importancia de este encargo, gestionado por la Delegación de Liturgia de la Diócesis de Tenerife, trasciende lo meramente ornamental. Un grupo de doce religiosas, cuya procedencia geográfica es diversa, ha asumido la responsabilidad de elaborar el mantel de lino destinado a la eucaristía central, que se celebrará al mediodía en el puerto de Santa Cruz. La pieza, diseñada para cubrir una estructura de abeto de 3,20 por 1,40 metros, se suma a la creación de un repostero con los colores vaticanos y el escudo papal, destinado a engalanar el balcón del Obispado tras el recorrido del pontífice por las calles Viana y San Agustín.

Este trabajo manual se integra en un contexto de movilización eclesial que moviliza a cerca de dos mil voluntarios, entre laicos y ministros extraordinarios, encargados de la gestión de asistentes y la distribución de la comunión. No obstante, la labor de las clarisas destaca por su naturaleza contemplativa. Mientras la organización del evento se prepara para una afluencia masiva, estas mujeres mantienen su compromiso con la vida de oración, una faceta que la Iglesia católica pone de relieve especialmente en la Jornada Pro Orantibus, que se conmemora este domingo.

La paradoja de su contribución resulta notable: las religiosas, que permanecerán en el interior de su convento durante la celebración, han volcado su esfuerzo en unos textiles que serán el centro visual de la liturgia. Esta dedicación, que combina la experiencia de las veteranas con la de las profesas más jóvenes, se enmarca en la tradición de servicio de una orden que, desde hace siglos, ha hecho de la austeridad y el retiro su principal seña de identidad, operando al margen de la visibilidad mediática que rodeará la visita oficial.