
Precintan un inmueble en Santa Cruz de Tenerife tras reiterados casos de ocupación y maltrato animal
La Policía ha precintado un inmueble abandonado en el centro de Santa Cruz de Tenerife tras rescatar a varios animales en condiciones precarias y ante las reiteradas denuncias vecinales por inseguridad y riesgo de colapso estructural.
La convivencia en el centro de Santa Cruz de Tenerife se ha visto gravemente alterada por una situación de inseguridad jurídica y sanitaria que, según ha informado Diario de Avisos, ha alcanzado un punto crítico en la calle Febles Campos. El conflicto gira en torno a un inmueble deshabitado, marcado por el abandono tras el fallecimiento de sus propietarios, que ha sido objeto de ocupaciones recurrentes y utilizado de forma irregular como centro de cría de animales en condiciones de salubridad deficientes.
La intervención más reciente, ejecutada de manera coordinada por la Policía Nacional y el dispositivo Proteu de la Policía Local, culminó con el precinto del número 28 de la citada vía y el rescate de dos cachorros —un pitbull y un pastor belga malinois— que presentaban un estado de salud precario por falta de hidratación y alimentación. Este episodio no es un hecho aislado, sino la continuación de una problemática persistente: el pasado mes de septiembre, las autoridades ya habían procedido a la retirada de cinco perros y dos aves rapaces del mismo domicilio, evidenciando un patrón de reincidencia por parte del ocupante, quien ha vuelto a acceder al inmueble pese a las medidas cautelares previas.
Más allá del maltrato animal, el caso pone de relieve una preocupante carencia en la gestión urbanística y de seguridad ciudadana. Los residentes de los edificios colindantes han trasladado su malestar a la concejalía de Urbanismo y a la primera tenencia de alcaldía, advirtiendo sobre el riesgo estructural de una edificación centenaria que carece de mantenimiento básico. La preocupación vecinal se fundamenta en el peligro de colapso de la estructura y en la posibilidad de incendios accidentales, dado que se ha reportado el uso de iluminación eléctrica en un entorno ruinoso y sin las mínimas garantías de habitabilidad.
La ineficacia de las medidas de tapiado o clausura definitiva ha generado un sentimiento de desamparo entre los vecinos, quienes denuncian que la vía administrativa no está logrando frenar una actividad que consideran insostenible. La situación actual, caracterizada por la falta de control sobre la propiedad y los riesgos sanitarios derivados de la cautividad de animales en pleno casco urbano, sitúa a la administración local ante la necesidad de una intervención integral que trascienda las actuaciones policiales puntuales, las cuales, hasta la fecha, no han logrado garantizar la seguridad ni la salubridad del entorno.