
Interceptan a un menor practicando pesca submarina ilegal en la playa de Las Teresitas
La Policía Local de Santa Cruz de Tenerife ha denunciado a un menor de 14 años por practicar pesca submarina ilegal en una zona de baño de San Andrés, careciendo de la licencia y los seguros obligatorios.
La seguridad en el litoral de Santa Cruz de Tenerife ha vuelto a ponerse de manifiesto tras una intervención de la Policía Local en el entorno de San Andrés, un suceso que, según ha trascendido a través de los informes oficiales, pone el foco en el cumplimiento de la normativa de pesca recreativa y la protección de los bañistas. El incidente, ocurrido este domingo, subraya la complejidad de vigilar las actividades subacuáticas en áreas de alta afluencia, donde la coexistencia entre el ocio y la extracción de recursos marinos está estrictamente regulada por razones de seguridad pública.
El operativo se activó cuando los agentes, adscritos a la unidad de vigilancia de Anaga, detectaron a un joven de 14 años practicando pesca submarina en un espacio delimitado exclusivamente para el baño. Para interceptar al infractor, fue necesaria la colaboración de la embarcación de salvamento de Cruz Roja, que opera habitualmente en la playa de Las Teresitas. Al ser interceptado, el menor portaba un fusil de pesca y dos ejemplares capturados, los cuales fueron reintegrados al medio marino ante la inviabilidad de su custodia.
Desde una perspectiva administrativa, el caso presenta varias irregularidades que han derivado en la apertura de expedientes sancionadores. La legislación vigente es taxativa al respecto: la práctica de la pesca submarina requiere una licencia específica de segunda clase, un documento que, por imperativo legal, no puede ser expedido a menores de edad. Asimismo, el uso de fusiles de pesca exige una licencia federativa que incluye un seguro de responsabilidad civil obligatorio, requisitos de los que el joven carecía.
Tras identificar al menor y notificar lo sucedido a sus progenitores, las autoridades procedieron a formalizar las denuncias correspondientes, tanto por la actividad extractiva en una zona prohibida para tal fin como por la carencia de las autorizaciones preceptivas. Este episodio recuerda la importancia de la vigilancia en las costas canarias, donde la normativa no solo busca la sostenibilidad de los recursos pesqueros, sino, fundamentalmente, garantizar la integridad física de los usuarios en las zonas de baño, evitando riesgos derivados del uso de equipamiento de pesca en áreas de alta densidad de personas.