
Desarticulada en Canarias una facción del clan Casalesi de la Camorra con 23 detenidos
La Policía Nacional y los Carabinieri han desarticulado una facción del clan Casalesi de la Camorra con la detención de 23 personas en una operación contra el blanqueo de capitales que utilizaba Tenerife como base logística.
La reciente desarticulación de una facción del clan Casalesi, una de las estructuras más influyentes de la Camorra napolitana, ha puesto de relieve la sofisticación de las redes criminales italianas a la hora de utilizar el archipiélago canario como plataforma para el blanqueo de capitales y la ocultación de activos. Según la información difundida por medios italianos y confirmada por fuentes policiales, la operación, ejecutada de forma coordinada entre la Policía Nacional española, los Carabinieri y el ROS, ha culminado con la detención de 23 personas, entre ellas Filippo Capaldo, sobrino del histórico capo Michele Zagaria.
El arresto de Capaldo en Tenerife, donde ejercía como administrador único de una firma inmobiliaria desde 2022, subraya una tendencia creciente: la elección de las Islas Canarias no solo por sus ventajas fiscales, sino por la facilidad que ofrece el territorio para que ciudadanos italianos se integren en el tejido social sin levantar sospechas, dada la alta densidad de residentes de esta nacionalidad en la zona. La investigación, dirigida por la Fiscalía de Nápoles, ha permitido intervenir un patrimonio valorado en 40 millones de euros, desvelando un entramado que extendía sus tentáculos financieros hasta Dubái.
El historial delictivo de la facción Zagaria, cuyos orígenes se remontan a la figura de Michele Zagaria —capturado en 2011 tras una prolongada huida en un búnker subterráneo en Casapesenna—, se caracteriza por una diversificación empresarial que abarca desde la gestión de residuos y la construcción hasta la distribución alimentaria. Las autoridades italianas sostienen que este conglomerado servía como tapadera para reinvertir beneficios procedentes de extorsiones sistemáticas, tráfico de estupefacientes y amenazas. En el caso de las transacciones inmobiliarias en Caserta, el grupo imponía comisiones coercitivas que variaban significativamente según el valor del inmueble, llegando a alcanzar los 125.000 euros por operación.
El éxito de esta intervención, liderada en España por el Grupo de Fugitivos de la Udyco en Tenerife, pone de manifiesto la eficacia de la cooperación policial internacional para seguir el rastro del dinero. La implicación de otros familiares directos del antiguo líder, como Carmine y Antonio Zagaria, confirma la estructura jerárquica y familiar que aún sostiene a este grupo criminal. De los 23 detenidos, 19 permanecen en prisión provisional, mientras que los cuatro restantes se encuentran bajo arresto domiciliario, enfrentándose a cargos que incluyen la pertenencia a organización criminal, blanqueo, tráfico de armas y drogas, además de la presunta connivencia con políticos locales en la región de Campania para facilitar actividades ilícitas.