Mando policial de Tenerife debuta con novela negra sobre corrupción

Mando policial de Tenerife debuta con novela negra sobre corrupción

Recurso: El Día

La psicóloga y mando policial Ángela Pinacho Gómez lanza "Los Llanos de Troya", su novela debut que sigue a una inspectora resolviendo el asesinato de una prostituta transexual relacionado con la corrupción política en Tenerife.

Ángela Pinacho Gómez (Santander, 1980) es psicóloga y mando policial en la Comisaría Sur de Tenerife. Ahora también es autora de la novela "Los Llanos de Troya" (Real Noir). En esta historia oscura, Ángela crea a la inspectora Diana Uribe, quien debe resolver la muerte de una prostituta transexual. Este caso se relaciona con un conocido político de un partido conservador de la Isla. Ángela cuenta: «Hay mucho de mí en cómo se mueve y lidera su equipo, pero no tanto en lo que le ocurre. Quienes han leído el libro me preguntan si es verdad, y yo les digo que no, que no, que no... Que todo es ficción». Esta profesional, que actualmente trabaja en la Brigada de Policía Científica, ha tenido una trayectoria variada: estuvo en una unidad de policía judicial, en Seguridad Ciudadana, fue tutora de alumnos y también trabajó para la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) en España, Eslovaquia y Polonia.

«Soy una gran lectora, pero nunca imaginé escribir para otros», confiesa Ángela. Pertenece a dos clubes de lectura (uno de Tenerife Noir y el Club Refugio de Adeje), y en una de sus actividades les propusieron escribir. Su historia, la de Manuel, gustó mucho. La presentó a un concurso de la Policía Nacional. Aunque no ganó, aquello le hizo plantearse qué hacer con ella: «¿La guardaba en un cajón o intentaba moverla?».

Ángela asistió como público a una jornada de Tenerife Noir donde el escritor Carlos Salem, experto en novela negra, habló sobre cómo crear historias. Cuando terminó "Los Llanos de Troya" (una zona de Arona donde se ejercía la prostitución), le envió el texto a Salem para que le diera su opinión. «En mi entorno no había nadie del mundo literario y él corregía manuscritos», explica. Salem lo leyó y la llamó para decirle que «había que pulir un par de cositas porque tenía mucho potencial». Incluso le sugirió que podría ser el inicio de una saga.

«Me lo puso muy fácil», recuerda Ángela. Salem le comentó que trabajaba para una pequeña editorial de novela negra en Madrid, especializada en autores noveles. Le propuso publicar el libro gratis. «Era una gran oportunidad», asegura. (Carlos Salem describió la novela como: «Una historia narrada con sobriedad y una protagonista creíble y querible en su doble papel, a veces agotador, de madre y de cabeza de un grupo policial de investigación»).

Ángela aclara que la novela no es un ataque a la corrupción específica de Arona, sino a la que existe en España en general. «Algunas de las cosas que cuento sí ocurrieron en este municipio, pero yo aún no vivía aquí. Me enteré después», explica. Cree que en el sur de la Isla puede haber más corrupción o delincuencia que en otras zonas debido al gran poder económico de la región: «Los malos siempre están donde se mueve mucho dinero. Aquí viene gente de todos los lugares del mundo».

«Es uno de los mejores», dice, refiriéndose a los criminales, «pero el trabajo de los equipos policiales es cada vez más efectivo. Alguno se puede escapar un tiempo...», añade con una pausa.

Ángela explica que, aunque su profesión ha influido, su mayor inspiración viene de las novelas negras y policiacas que lee desde la adolescencia. «Me gustan las históricas, pero aún no estoy en ese registro», comenta. Su suerte, dice, es trabajar en un ámbito donde maneja «un material bastante propicio para este tipo de tramas».

«Un poco sí que hay», dice Ángela riendo. Los lectores comentan que «todo parece muy real». A pesar de ser ficción, tras terminar el libro se enteró de que, en los años 90, al parecer hubo un asesinato de una prostituta transexual en la misma zona donde transcurre su novela.

«Es lo que a mí me gusta leer; esto no ha pasado, pero me lo puedo creer», afirma.

La novela es una crítica sutil a la corrupción política. La inspectora Uribe y su equipo deben descubrir a los culpables de la muerte de una prostituta transexual. La investigación los lleva desde los bajos fondos del sur de Tenerife hasta los círculos de altos cargos políticos de la Isla. Es una trama intensa, pero a la vez muy divertida y entretenida.