
Playa Jardín: la parálisis en las infraestructuras de saneamiento mantiene la desconfianza vecinal un año después de su reapertura
La Plataforma Stop Vertidos al Mar denuncia la falta de infraestructuras de saneamiento y la opacidad administrativa en Playa Jardín, donde la reapertura al baño convive con vertidos constantes y retrasos en las obras de depuración.
La reapertura de Playa Jardín, que el próximo 17 de junio cumplirá su primer aniversario tras un largo periodo de clausura por contaminación fecal, se ha convertido en el epicentro de una creciente desconfianza institucional. Tal y como recoge la Plataforma Stop Vertidos al Mar, la normalidad operativa del litoral portuense esconde una realidad marcada por la parálisis en las infraestructuras de saneamiento, cuya ejecución efectiva dista mucho de los compromisos adquiridos por las administraciones públicas.
El análisis de la situación actual revela una brecha significativa entre la gestión de la emergencia y la resolución estructural del problema. El sistema de tratamiento terciario de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) comarcal, diseñado para permitir el aprovechamiento agrícola de las aguas regeneradas en el Valle, opera actualmente en fase de pruebas. Según los datos técnicos, este mecanismo solo procesa 7.000 metros cúbicos diarios, un tercio del caudal total que recibe la planta, lo que obliga a verter al mar los 13.000 metros cúbicos restantes al no alcanzar los estándares exigidos para el riego. Además, el proyecto ha encadenado sucesivas prórrogas, desplazando su puesta en marcha definitiva hasta marzo de 2026 debido a carencias en el suministro de componentes eléctricos.
La incertidumbre se extiende a otros pilares del saneamiento local. La ampliación de la depuradora, presupuestada en 21 millones de euros, permanece en una fase administrativa que ha obligado a reabrir el trámite de impacto ambiental, postergando su finalización hasta 2028. Paralelamente, la sustitución del emisario submarino de Punta Brava, adjudicada hace un año, sigue sin ejecutarse, mientras que la red de alcantarillado del barrio carece aún de un proyecto redactado que permita licitar las obras, poniendo en riesgo la financiación otorgada.
La falta de transparencia sobre las estaciones de bombeo (EBAR) de El Caletón, Playa Chica y Playa Jardín —cuyas irregularidades fueron señaladas previamente por la Fiscalía y la Agencia de Protección del Medio Natural— y la opacidad en torno a los pozos filtrantes auxiliares, alimentan el escepticismo de los colectivos vecinales. Estos denuncian que la actual calidad del agua, validada por analíticas oficiales, se sostiene mediante la desinfección con hipoclorito sódico. Este método, al aplicarse sobre aguas con alta carga orgánica, conlleva el riesgo de generar subproductos tóxicos, como trihalometanos, cuya persistencia preocupa por sus posibles efectos a largo plazo tanto en la salud pública como en el ecosistema marino.
Mientras el Cabildo de Tenerife defiende la excelencia de las aguas, la realidad administrativa muestra un escenario de proyectos inconclusos y plazos incumplidos. La Plataforma Stop Vertidos al Mar insiste en que la mera habilitación del baño no constituye una solución definitiva, reclamando una intervención integral que trascienda la gestión coyuntural y garantice, de forma transparente y permanente, la protección del litoral frente a un sistema de saneamiento que, un año después, sigue sin estar plenamente consolidado.