
Comunidades de Playa de las Américas refuerzan su seguridad privada ante el auge del tráfico de drogas en Verónicas
Las comunidades de propietarios de los centros comerciales Verónicas, en Playa de las Américas, han contratado seguridad privada para frenar el tráfico de drogas y los episodios de violencia en sus instalaciones ante la persistente inseguridad en la zona.
La creciente inseguridad en el entorno de los centros comerciales Verónicas, en Playa de las Américas, ha forzado a las comunidades de propietarios a tomar medidas drásticas para blindar sus instalaciones frente al tráfico de estupefacientes. Tal y como ha trascendido recientemente, la contratación de empresas de seguridad privada se ha convertido en la última línea de defensa ante la presencia persistente de individuos dedicados a la venta de sustancias en pasillos y zonas comunes, una problemática que, según los informes locales, ha derivado en episodios de violencia física entre el personal de vigilancia y los supuestos traficantes.
Esta situación pone de manifiesto la complejidad de gestionar la seguridad en enclaves de ocio nocturno donde convergen intereses comerciales diversos. Aunque estos edificios albergan una actividad diurna y comercial legítima —que incluye supermercados y restauración—, su ubicación estratégica entre la Avenida Rafael Puig y el paseo litoral Francisco Andrade Fumero los ha convertido en un punto de fricción constante. La resistencia de los vendedores a abandonar estos espacios privados ha provocado altercados que, en ocasiones, han sido documentados y difundidos a través de plataformas digitales, evidenciando una tensión que desborda la capacidad de control de los vigilantes.
El conflicto plantea un desafío competencial evidente. Mientras la seguridad privada intenta contener la actividad ilícita dentro de los perímetros de las comunidades, la responsabilidad de la vigilancia en las vías públicas, aceras y paseos recae sobre la Policía Nacional y la Policía Local de Arona. La dinámica delictiva en la zona es sofisticada: los vendedores suelen operar mediante un sistema de reparto de roles, donde un individuo capta a los clientes mientras un cómplice suministra la sustancia, una táctica diseñada para eludir la acción policial y mimetizarse con la venta ambulante.
La preocupación institucional ha llegado a plantear medidas de calado, como el cierre al tráfico rodado de la vía de servicio paralela a la Avenida Rafael Puig durante la madrugada, con el objetivo de mitigar los daños materiales derivados de las reyertas multitudinarias. No obstante, el tejido empresarial de la zona ha manifestado su rechazo a esta propuesta, argumentando que la restricción afectaría principalmente a los trabajadores y propietarios de los negocios locales, quienes ya sufren las consecuencias de este clima de inseguridad.
Es imperativo distinguir este fenómeno de criminalidad organizada a pequeña escala de otros sucesos violentos que han marcado la crónica negra reciente del municipio. Cabe recordar que el fallecimiento de un hombre de 37 años tras una agresión el pasado 28 de mayo, si bien ocurrió en las proximidades de Verónicas, constituye un episodio aislado que no guarda relación directa con la pugna que mantienen actualmente los servicios de seguridad privada contra los grupos de distribución de droga en el interior de los centros comerciales.