El Cabildo de Tenerife intervendrá en la iglesia de Arico para frenar la plaga de palomas que daña su patrimonio

El Cabildo de Tenerife intervendrá en la iglesia de Arico para frenar la plaga de palomas que daña su patrimonio

Recurso: Diario de Avisos

El Cabildo de Tenerife intervendrá en la iglesia de San Juan Bautista en Arico para reforzar la protección del campanario ante una plaga de palomas que amenaza la integridad del edificio tras su reciente restauración.

La preservación del patrimonio histórico en Canarias vuelve a ponerse a prueba en la Villa de Arico, donde la reciente rehabilitación de la iglesia de San Juan Bautista ha resultado insuficiente para frenar el deterioro causado por la fauna urbana. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el Cabildo de Tenerife ha anunciado una intervención inminente para sustituir el sistema de protección actual del campanario por una estructura de mayor rigidez, con el objetivo de contener una plaga de palomas que ha comprometido la integridad del inmueble apenas ocho meses después de finalizar las obras de restauración.

El problema, calificado por el párroco Cristo Manuel León como una situación de difícil gestión, ha derivado en la clausura del acceso a la torre. La acumulación de excrementos y restos orgánicos no solo supone un riesgo sanitario, sino que ejerce una acción corrosiva sobre la madera de tea y la piedra chasnera, materiales nobles que fueron objeto de una reciente puesta a punto. Esta intervención, que incluyó la rehabilitación de la sacristía y la recuperación del sonido de las campanas tras décadas de inactividad, se ve ahora amenazada por la capacidad de las aves para sortear las mallas plásticas instaladas originalmente.

Desde una perspectiva técnica, el Cabildo insular, tras una inspección realizada por especialistas y arquitectos, baraja soluciones más robustas, como la instalación de bastidores metálicos o cerramientos de metacrilato, para garantizar la estanqueidad del espacio. La urgencia de esta medida responde a la necesidad de proteger un edificio cuya relevancia trasciende lo arquitectónico; la parroquia, erigida en 1639, representa un símbolo de la cohesión social de Arico, habiendo sido financiada históricamente por las aportaciones vecinales de todos los núcleos del municipio.

Este vínculo histórico entre la ciudadanía y el templo se ha mantenido vigente hasta la actualidad. Ante la demora en las actuaciones de las administraciones competentes, fue la propia comunidad local la que, mediante las colectas realizadas durante la XIII Bajada de la Virgen de Abona, sufragó los costes de la protección de las campanas. La persistencia de la suciedad, que logra filtrarse hacia el interior a pesar de las medidas preventivas, subraya la complejidad de conservar estructuras del siglo XVIII frente a los desafíos ambientales contemporáneos, obligando a las autoridades insulares a rediseñar una solución que, por el momento, mantiene el campanario fuera del alcance del público.