La asociación Pequeño Valiente impulsa el bienestar emocional de menores con cáncer mediante actividades de integración social

La asociación Pequeño Valiente impulsa el bienestar emocional de menores con cáncer mediante actividades de integración social

Recurso: El Día

La asociación Pequeño Valiente organiza jornadas de convivencia y actividades terapéuticas en Tenerife para mejorar el bienestar emocional y físico de menores con cáncer y sus familias.

La labor de acompañamiento a menores con patologías oncológicas trasciende el ámbito estrictamente clínico para adentrarse en la esfera de la normalización social y el bienestar emocional. Tal y como recoge una reciente información publicada por El Día, la asociación Pequeño Valiente ha organizado una jornada de convivencia en el Parque Etnográfico y Jardín Botánico Pirámides de Güímar, en Tenerife, donde 14 menores y una docena de familiares participaron en actividades lúdicas y educativas diseñadas para ofrecer un respiro frente a la rutina hospitalaria.

Este tipo de iniciativas, que incluyen desde visitas culturales hasta campamentos multiaventura en destinos como Cantabria o Fuerteventura, responden a una necesidad asistencial que va más allá del tratamiento médico. La evidencia científica respalda la integración del ejercicio físico y el ocio como herramientas terapéuticas clave para mitigar los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia, ayudando a prevenir la pérdida de masa muscular y mejorando el pronóstico de los pacientes. En este sentido, la entidad ha consolidado programas como «Valientes en Movimiento», que durante el pasado ejercicio atendió a 325 personas, incluyendo menores, adolescentes y familiares, enfocándose en el entrenamiento de fuerza y cardiovascular.

El impacto de estas acciones es significativo si se considera la prevalencia de la enfermedad: en España se registran anualmente cerca de 1.000 nuevos diagnósticos en menores de 15 años, de los cuales aproximadamente 50 corresponden a Canarias, siendo las leucemias y los tumores del sistema nervioso las tipologías más recurrentes. Para las familias, el apoyo de la asociación supone un alivio ante la carga que implica el proceso de curación, que en ocasiones requiere desplazamientos prolongados a centros de referencia nacional.

La jornada en Güímar, guiada por personal especializado, permitió a los participantes recorrer el «Sendero de las Aves», una propuesta didáctica sobre la biodiversidad local, y realizar talleres creativos. Estas dinámicas de desconexión se complementan con otros proyectos de la fundación, como la iniciativa «Cumplir un Deseo» —que recientemente facilitó a un menor conocer el estadio Santiago Bernabéu— o el programa «Pequeño Camino», una ruta de superación personal que fomenta la resiliencia emocional. Con una tasa de supervivencia que alcanza el 80% en oncología pediátrica, el enfoque integral de estas organizaciones resulta determinante para garantizar que, durante y después del proceso, los menores puedan mantener un desarrollo vital lo más próximo posible a la normalidad.