El Cabildo de Tenerife busca a un pavo real avistado en el Parque Nacional del Teide

El Cabildo de Tenerife busca a un pavo real avistado en el Parque Nacional del Teide

Recurso: El Día

El Cabildo de Tenerife mantiene activo el protocolo de captura de un pavo real avistado en el Parque Nacional del Teide, cuya presencia amenaza la biodiversidad y el equilibrio ecológico de este entorno protegido.

La irrupción de un pavo real en las cumbres del Parque Nacional del Teide ha vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los ecosistemas insulares frente a la introducción de especies alóctonas. Tal y como han reportado diversos colectivos de senderistas, el ejemplar ha sido avistado en las inmediaciones del sendero 15, que conecta la Degollada de Guajara con el Alto de Guajara, una zona de alta protección donde la presencia de esta ave resulta una anomalía biológica.

Aunque el personal de la empresa pública Tragsa ha intentado interceptar al animal en varias ocasiones sin éxito, el Cabildo de Tenerife mantiene activo el protocolo de actuación. El equipo especializado en especies exóticas, que ya realizó una batida sin resultados positivos este jueves, tiene previsto retomar las labores de búsqueda este viernes, 7 de agosto. En caso de lograr su captura, el ave será trasladada al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Tahonilla para su evaluación sanitaria. Desde la Corporación insular han aclarado que, si bien existen registros gráficos del animal, su localización actual sigue siendo incierta.

La presencia de este ejemplar, ajeno a la biodiversidad del Parque —donde habitan especies protegidas como el pinzón del Teide o el cernícalo—, plantea interrogantes sobre su origen. Las autoridades barajan tanto el escape fortuito desde instalaciones privadas como el abandono deliberado. Este último escenario, según fuentes del Cabildo, ha sido vinculado en el pasado a prácticas rituales en la corona forestal, lo que subraya la complejidad de gestionar la fauna en un entorno de alto valor ecológico.

Desde una perspectiva científica, el riesgo no reside únicamente en la competencia por los recursos. El biólogo Víctor de León advierte que, aunque un solo ejemplar no constituye una amenaza de colonización inmediata, su comportamiento omnívoro podría comprometer a especies endémicas de invertebrados y reptiles. Además, existe un peligro latente de transmisión de patógenos en un ecosistema que, por su aislamiento geográfico, carece de defensas inmunológicas frente a enfermedades externas.

Este incidente se enmarca en un problema estructural para el archipiélago, que cuenta con cerca de 1.200 especies no nativas. La historia reciente de las islas demuestra que la asilvestración de animales —desde gatos hasta muflones— resulta extremadamente difícil de revertir una vez que se establecen. La fragilidad del Teide, un entorno que ha evolucionado sin grandes depredadores, convierte cualquier intrusión en una amenaza para el equilibrio biológico.

Ante este escenario, la Red Canaria de Alerta Temprana de Especies Exóticas Invasoras (RedEXOS) se erige como la herramienta fundamental de control. La colaboración ciudadana, a través de la denuncia mediante aplicaciones móviles, es el mecanismo principal para activar los dispositivos de erradicación. Más allá de las sanciones administrativas que contempla la ley para quienes abandonan animales o liberan especies invasoras, el desafío real radica en la preservación de un patrimonio natural cuya singularidad, una vez alterada, resulta irreversible.