Margarita Domínguez no reabrirá el Gran Hotel Callao Sport y lo vende tras la ocupación.

Margarita Domínguez no reabrirá el Gran Hotel Callao Sport y lo vende tras la ocupación.

Recurso: Diario de Avisos

Margarita Domínguez, dueña del Gran Hotel Callao Sport, no reabrirá el negocio tras recuperarlo destrozado de una ocupación ilegal y lo venderá tal cual, lamentando la impunidad y los daños sufridos.

Margarita Domínguez, dueña del Gran Hotel Callao Sport, ha hablado con DIARIO DE AVISOS un mes después de recuperar su hotel, que fue ocupado ilegalmente. Ella cuenta cómo vivió todo el proceso, lo que encontró al volver y por qué no piensa reabrir el negocio. "¿Estoy contenta? Sí, pero... ¿de qué sirve alegrarse por recuperar algo que ya es tuyo? Esto nunca debería haber pasado", dice.

El hotel, con 92 habitaciones y enfocado al turismo deportivo, cerró en octubre de 2020. La pandemia lo hizo inviable económicamente.

Tras varios intentos de venderlo o reabrirlo sin éxito, el complejo fue ocupado ilegalmente a mediados de febrero de 2023. Llegaron a vivir allí unas 300 personas a la vez.

Mientras estuvo ocupado, los residentes cambiaron la distribución del hotel, montaron cocinas improvisadas en las habitaciones y, según denunció la empresa, incluso revendían las estancias.

El pasado 10 de diciembre, la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ordenó el desalojo. Se dio un mes de plazo para que los ocupantes se fueran voluntariamente. Aunque la mayoría se marchó antes, unas veinte personas se quedaron hasta el último día.

Hoy, el edificio está vacío y no se puede usar. La empresa propietaria, Construcciones Domasa S.A., ha decidido venderlo tal cual, sin hacer ninguna reforma. "Estamos hablando con posibles compradores para venderlo en el estado actual; no tenemos dinero para obras ni mejoras", explica Domínguez. Aclara que, aunque hay interés, la venta aún no está cerrada.

Sus abogados están estudiando cómo reclamar legalmente los daños sufridos durante la ocupación. "Estamos viendo todas las opciones. Pediremos responsabilidades a quien corresponda", asegura.

Para ella, el final de este caso deja una sensación de impunidad: "Han destrozado una propiedad. Y los demás pagamos las consecuencias", lamenta.

La administradora recuerda el impacto de entrar al hotel después de tantos meses. "Me impresionó la cantidad de basura que había. Era una barbaridad. Hacían sus necesidades en el suelo. Era asqueroso", resumió.

Durante el desalojo, vivió situaciones que considera indignantes. "El día que estaban sacando a la gente, uno de ellos llamó a mi marido para alquilarle una habitación. Se reían de nosotros".

También contó que, tras publicar vídeos del estado del hotel, recibieron presiones. "Nos avisaron de que los ocupas estaban molestos", comentó.

Aunque reconoce que la falta de vivienda es un problema real, duda que este caso sea solo por eso. "La necesidad de vivienda existe, eso está claro. Pero muchos de los que entraron en el hotel trabajaban, tenían coches, electrodomésticos, y hasta montaban cerramientos en las terrazas...", afirma.

Domínguez advierte que, a pesar de la atención de los medios, estas situaciones suelen olvidarse rápido. "Hubo mucho revuelo mediático, todo el mundo lo siguió, pero luego se olvida. Y esto le puede pasar a cualquiera", alerta.