
Más de mil personas completan la XIX Ruta del Hermano Pedro en el sur de Tenerife
Más de un millar de personas participaron en la decimonovena edición de la Ruta del Hermano Pedro en Tenerife, un evento que combina el senderismo con la recuperación del patrimonio etnográfico y la conmemoración del cuarto centenario del nacimiento del santo.
La consolidación de la Ruta del Hermano Pedro como un referente en el calendario de eventos del sur de Tenerife ha quedado patente este fin de semana, tras la celebración de su decimonovena edición. Según informan medios locales, más de un millar de personas completaron el trayecto que conecta Vilaflor de Chasna con la cueva del santo en Granadilla de Abona, un evento que trasciende el ámbito deportivo para erigirse en un ejercicio de recuperación del patrimonio etnográfico insular.
El valor de esta convocatoria reside en su capacidad para poner en valor las antiguas vías de trashumancia que, siglos atrás, fueron fundamentales para la economía ganadera de la zona. El trazado, que se extiende a lo largo de 19 kilómetros desde una cota de 1.400 metros, no solo es un reclamo para el senderismo, sino un testimonio físico de las rutas documentadas en la cartografía histórica de los siglos XVIII y XIX. Este año, la relevancia de la marcha se ha visto incrementada por la conmemoración del cuarto centenario del nacimiento del religioso, un hito que, en palabras de los responsables municipales, refuerza el vínculo entre la memoria colectiva de la comarca y su legado espiritual.
A pesar de las condiciones meteorológicas adversas, marcadas por un episodio de altas temperaturas y la presencia de calima, el dispositivo logístico permitió que la jornada se desarrollara sin incidencias graves. El despliegue, coordinado por los ayuntamientos de Granadilla de Abona y Vilaflor de Chasna, contó con la participación de diversos cuerpos de seguridad, servicios de emergencia y voluntarios, quienes garantizaron la asistencia sanitaria a lo largo de las cinco horas que, aproximadamente, duró el recorrido.
La logística del evento destacó por su flexibilidad, permitiendo la incorporación de caminantes en puntos intermedios como Charco del Pino, San Isidro o El Médano, además de los núcleos de Granadilla y Vilaflor. Esta estructura descentralizada, apoyada por la colaboración de entidades como AENA y Titsa, ha permitido que la ruta se mantenga como un punto de encuentro intergeneracional. La organización ha valorado positivamente la respuesta ciudadana, subrayando que la preservación de estos senderos tradicionales es una herramienta clave para la conservación de la identidad cultural en un territorio que, como el sur de Tenerife, experimenta una rápida transformación demográfica y urbanística.