
Advierten sobre el riesgo de lesiones articulares al caminar por la orilla de la playa
Especialistas en traumatología advierten que caminar por la orilla del mar durante el verano conlleva riesgos de lesiones articulares debido a la inestabilidad del terreno y el impacto del oleaje sobre las rodillas.
La práctica de caminar por la orilla durante los meses estivales, una actividad frecuentemente asociada al bienestar físico y al descanso, esconde riesgos traumatológicos que a menudo pasan inadvertidos para los bañistas. Tal y como advierte el doctor Julio López, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Vithas Tenerife, la interacción entre el oleaje y la inestabilidad del terreno arenoso constituye un escenario propicio para lesiones articulares de diversa consideración.
El mecanismo lesivo principal reside en la torsión brusca de la rodilla. Cuando el impacto de las olas coincide con la altura de las extremidades inferiores, el pie puede quedar bloqueado en el sedimento, forzando una rotación que excede la capacidad fisiológica de la articulación. Este fenómeno puede derivar en esguinces, roturas de ligamentos o meniscos e, incluso, fracturas óseas en los casos de mayor severidad. El riesgo se incrementa notablemente en perfiles de edad avanzada o en personas con una menor estabilidad muscular, quienes encuentran en la irregularidad de la costa un factor de vulnerabilidad añadido.
Para mitigar estas contingencias, los expertos sugieren una serie de pautas preventivas. Resulta aconsejable evitar las zonas con pendientes pronunciadas o presencia de rocas, optando por superficies planas y, si es posible, el uso de calzado adecuado. Asimismo, el doctor López desaconseja la falsa sensación de seguridad que ofrece caminar con el agua a la altura de los tobillos, punto donde el impacto del oleaje es más directo sobre la rodilla. En condiciones de mar agitado, se recomienda desplazarse por zonas donde el agua alcance la cintura, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.
Ante la sospecha de una lesión, la identificación temprana de síntomas es fundamental. La percepción de chasquidos articulares, la incapacidad para cargar peso sobre la extremidad o la aparición de deformidades visibles son señales de alerta que exigen la interrupción inmediata de la actividad. En tales situaciones, el protocolo de actuación recomendado consiste en abandonar el medio acuático, buscar una superficie firme y, si el dolor o la inflamación persisten, acudir a un centro de urgencias para una valoración médica profesional.
Este análisis se enmarca en la labor divulgativa del grupo Vithas, una red hospitalaria que cuenta con 22 centros y 40 instalaciones médicas en España. Con una plantilla de 14.500 profesionales, la entidad, respaldada por el grupo Goodgrower, centra su actividad en la investigación y la calidad asistencial, consolidándose como uno de los referentes del sector sanitario nacional.