
Nueva apertura de zanjas en el Paseo Atlántico de El Médano indigna a los comerciantes
La reapertura de zanjas en el Paseo Atlántico de El Médano por una avería eléctrica ajena al Ayuntamiento ha generado un nuevo malestar entre los comerciantes, quienes denuncian pérdidas económicas ante la dilatación de unas obras que debían concluir este mes.
La reciente reapertura de las zanjas en el Paseo Atlántico de El Médano, apenas semanas antes de la recepción oficial de los trabajos prevista para el 15 de noviembre, ha reavivado el malestar entre el tejido comercial de la zona. Tal y como recoge Diario de Avisos, este nuevo contratiempo, derivado de una avería eléctrica ajena a la ejecución municipal según fuentes del Ayuntamiento de Granadilla de Abona, supone un nuevo obstáculo para unos negocios que arrastran meses de dificultades operativas.
La situación técnica, descrita por el Consistorio como una derivación a tierra en el cableado de alimentación de un inmueble particular —perteneciente a la red de e-distribución—, ha obligado a reabrir el pavimento recién renovado. Aunque el Área de Obras y Servicios ha subrayado su desvinculación con la avería y ha manifestado su disposición a colaborar con la eléctrica para agilizar la reparación, la imagen de zanjas abiertas y cableado expuesto en un tramo que debía estar finalizado proyecta una sombra sobre la gestión de un proyecto que acumula una trayectoria compleja.
El impacto económico es la principal preocupación de la decena de establecimientos afectados. Los empresarios denuncian una caída sostenida en sus ingresos desde que se iniciaron las actuaciones en septiembre de 2025, un periodo que ha estado marcado por la acumulación de escombros, la presencia de polvo y las restricciones de movilidad. Para estos locales, la coincidencia de esta avería con el inicio de la temporada alta representa un perjuicio añadido a una obra que, originalmente, contaba con un plazo de ejecución de siete meses.
El historial de esta intervención urbanística, que busca integrar el paseo con la plaza Roja mediante la mejora de pavimentos, mobiliario y zonas ajardinadas, ha estado salpicado de interrupciones. Ya en agosto, la paralización de las tareas durante varias semanas generó quejas vecinales por la falta de accesibilidad para personas con movilidad reducida y las dudas sobre la operatividad de los servicios de emergencia en el área. A pesar de que el ritmo de trabajo se había intensificado en las últimas semanas, este nuevo incidente pone a prueba la paciencia de un sector comercial que ve cómo la culminación de la reforma se dilata en un momento crítico para su viabilidad.