
Técnicas paleopalinológicas revelan la dieta de los antiguos pobladores guanches de Canarias
El análisis paleopalinológico de la momia guanche Achinech ha revelado una dieta compleja y diversificada en la población prehispánica de Canarias, permitiendo identificar con precisión los hábitos alimenticios y el posible uso terapéutico de recursos naturales hace siete siglos.
La reconstrucción de los hábitos alimenticios de las poblaciones prehispánicas ha experimentado un salto cualitativo gracias a la aplicación de técnicas paleopalinológicas, tal y como ha puesto de relieve recientemente el divulgador científico Marcos (@biolomarcos). Este avance técnico permite trascender la mera observación arqueológica para adentrarse en la cotidianidad biológica de individuos que habitaron el archipiélago canario hace siete siglos.
El hito, materializado en 2021 por un equipo de investigadores locales, se centró en el análisis de la momia guanche conocida como Achinech, custodiada en el Museo de la Naturaleza y Arqueología (MUNA) de Tenerife. La metodología empleada se aleja de los métodos tradicionales de examen físico para centrarse en el estudio de restos microscópicos y granos de polen hallados en el tracto digestivo del espécimen. La relevancia de este procedimiento radica en la capacidad del polen para adherirse a diversos elementos orgánicos —ya sean frutos, flores o vegetales—, lo que permite trazar un mapa preciso de la ingesta final del sujeto.
Los resultados obtenidos tras este análisis revelan una dieta compleja y diversificada. El estudio identificó la presencia de cereales, concretamente trigo y cebada, junto con el consumo de piñones procedentes del pino canario y frutos de la faya. Asimismo, la detección de restos de pequeños crustáceos sugiere un aprovechamiento de los recursos marinos. Más allá de la nutrición, los expertos plantean la hipótesis de que algunos de estos elementos pudieron ser ingeridos con fines terapéuticos, integrando la botánica en el sistema de medicina tradicional de la época.
Este tipo de hallazgos no solo arrojan luz sobre la subsistencia de los antiguos pobladores de las islas, sino que subrayan la importancia de la conservación del patrimonio bioantropológico. La capacidad de identificar el último alimento de un individuo fallecido hace 700 años demuestra cómo la ciencia forense aplicada a la arqueología se ha convertido en una herramienta indispensable para comprender la idiosincrasia y la adaptación al entorno de las sociedades pretéritas, ofreciendo una ventana inédita hacia la historia social de Canarias.