
Luis Diego Cuscoy: más allá de la arqueología, cronista crítico de la modernidad en Canarias
Una reciente exposición y diversas investigaciones rescatan la faceta de Luis Diego Cuscoy como cronista crítico de la transformación socioeconómica de Canarias, más allá de su reconocida labor arqueológica.
La figura de Luis Diego Cuscoy, tradicionalmente encasillada en el ámbito de la arqueología insular, emerge hoy como un testimonio crítico fundamental para comprender la metamorfosis socioeconómica de Canarias. Tal y como recoge la agencia EFE, una reciente exposición en el Museo de Naturaleza y Arqueología de Tenerife (MUNA) y las investigaciones lideradas por el profesor Juan Francisco Navarro Mederos permiten rescatar una faceta poliédrica de este intelectual, cuya labor como cronista de la modernidad resulta tan relevante como sus hallazgos sobre el pasado prehispánico.
Más allá de su contribución al estudio de los guanches, Cuscoy desarrolló una intensa actividad como observador de su tiempo. El análisis de su legado —que incluye un corpus de al menos 374 artículos periodísticos y un vasto archivo fotográfico— revela a un autor que, ya a mediados del siglo XX, advertía sobre las consecuencias del modelo turístico. Su mirada, atenta a la desaparición de los oficios artesanales y al abandono del sector primario, documentó el tránsito de una sociedad rural hacia una economía de servicios, denunciando tempranamente la degradación de los paisajes áridos del sur de Tenerife y la alteración de enclaves naturales.
La trayectoria de Cuscoy estuvo marcada por la complejidad política del siglo pasado. Formado en la España de entreguerras y sometido a los procesos de depuración durante el primer franquismo, el autor se vio obligado a ejercer un ejercicio de supervivencia intelectual. Según detalla Navarro Mederos, esta presión forzó a Cuscoy a adoptar un lenguaje cargado de ironía y matices poéticos para sortear la censura, estableciendo una distinción clara entre sus escritos de juventud, de corte social y crítico, y su producción posterior.
El valor de su obra fotográfica, que retrata desde la alfarería tradicional hasta la vida cotidiana de pastores y pescadores, trasciende el mero registro etnográfico. Para los investigadores actuales, estas imágenes constituyen una herramienta para medir el impacto de la masificación, un fenómeno que, de ser testigo hoy, Cuscoy probablemente lamentaría al observar el estado de las Cañadas del Teide, un espacio que él vinculaba al silencio y al aislamiento.
En última instancia, el legado de Cuscoy no se limita a la arqueología, sino que reside en su capacidad para moldear la identidad colectiva. Al identificar yacimientos clave y difundir el conocimiento sobre los antiguos pobladores, el autor no solo investigó la historia, sino que construyó el relato con el que varias generaciones de canarios han interpretado sus propios orígenes. Esta labor de divulgación, aunque sujeta a la revisión científica contemporánea, cimenta su posición como una de las figuras más influyentes en la configuración del imaginario cultural del archipiélago.