
La borrasca Therese causa inundaciones sin precedentes en El Pris tras el fallo de las nuevas infraestructuras
La borrasca Therese ha provocado inundaciones sin precedentes en El Pris, Tacoronte, donde los vecinos denuncian que las recientes obras de canalización han sido insuficientes para evitar graves daños materiales.
El paso de la borrasca Therese ha dejado una huella de destrucción en la costa de Tacoronte, especialmente en el núcleo de El Pris, donde los residentes se enfrentan ahora a las consecuencias de unas inundaciones sin precedentes en la zona. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre el impacto del temporal en este enclave tinerfeño, la virulencia de las precipitaciones ha puesto en entredicho la eficacia de las infraestructuras hidráulicas ejecutadas hace apenas un trimestre.
La situación en el Edificio Urraca ilustra la magnitud del episodio. Los residentes, que tuvieron que intervenir de forma autónoma para evitar la pérdida total de sus vehículos en un garaje que nunca antes había registrado incidencias, señalan directamente a las recientes obras de canalización como el factor determinante del desastre. La acumulación de lodo y agua no solo afectó a las plantas bajas y aparcamientos, sino que alcanzó niveles superiores del inmueble, provocando filtraciones en terrazas y plantas elevadas.
Este suceso pone de relieve la vulnerabilidad de las zonas costeras ante fenómenos meteorológicos adversos, un problema que se agrava en núcleos con una alta densidad de segundas residencias. En El Pris, donde la población fluctúa drásticamente entre los meses de invierno y la temporada estival, la capacidad de respuesta ante emergencias recae, en gran medida, sobre una comunidad local envejecida que, ante la falta de medidas preventivas eficaces, ha tenido que organizarse por sus propios medios para mitigar los daños materiales.
La preocupación entre los propietarios es palpable, especialmente tras comprobar que las intervenciones técnicas realizadas recientemente no han cumplido con su función de drenaje. Mientras los vecinos continúan con las labores de limpieza y evaluación de daños, el episodio abre un debate necesario sobre la planificación urbanística y la resiliencia de las infraestructuras públicas frente a la creciente inestabilidad climática en el archipiélago. La gestión de estas obras, lejos de ofrecer la seguridad prometida, ha dejado a los residentes de este punto de la geografía tinerfeña en una situación de desamparo frente a un fenómeno que, aunque intenso, no debería haber comprometido la integridad de las edificaciones de esta manera.