
Los Realejos planta un nuevo drago en el cementerio tras la pérdida del ejemplar centenario
El Ayuntamiento de Los Realejos ha replantado un nuevo drago en el cementerio de San Francisco tras la pérdida del ejemplar bicentenario, reabriendo el debate sobre la necesidad de protocolos más estrictos para proteger el patrimonio natural urbano en Canarias.
La reciente reposición del drago en el cementerio de San Francisco, en Los Realejos, tras el colapso del ejemplar bicentenario el pasado mes de marzo, pone de relieve la fragilidad de un patrimonio natural que, en Canarias, trasciende lo botánico para integrarse en la identidad cultural del archipiélago. Tal y como recogen las informaciones locales, la sustitución de este espécimen de 17 metros por uno nuevo de siete metros no ha sido una mera acción estética, sino un complejo proceso técnico que ha requerido la adecuación del terreno, la mejora de los sistemas de drenaje y una selección rigurosa del ejemplar para asegurar su viabilidad a largo plazo.
Este episodio, que culminará el próximo lunes con la bendición del nuevo ejemplar por parte del obispo de la Diócesis Nivariense, Eloy Santiago, durante la procesión de Nuestra Señora Madre de Los Afligidos, se produce en un contexto de especial vulnerabilidad para esta especie. La reciente pérdida de otro drago monumental en la plaza de Los Remedios de La Laguna, también a causa de la inestabilidad del terreno provocada por las precipitaciones, ha reabierto el debate sobre la protección de la Dracaena draco.
Desde una perspectiva técnica, la gestión de estos ejemplares se enfrenta a un vacío normativo significativo. Aunque el Gobierno de Canarias delegó en los municipios la competencia para catalogar y proteger estos árboles, la falta de inventarios específicos ha dejado a muchos de estos símbolos naturales en una situación de desamparo administrativo. Según expertos en biodiversidad del Cabildo de Tenerife, la desaparición de estos individuos —que forman parte de una memoria colectiva vinculada a la historia guanche y al paisaje insular— subraya la urgencia de implementar protocolos de mantenimiento más estrictos.
El caso de Los Realejos, donde el Ayuntamiento ha optado por una intervención integral que incluye la reconstrucción de muros y el tratamiento especializado de las raíces, refleja la voluntad institucional de mitigar el impacto emocional que supone la pérdida de estos elementos del patrimonio natural. Mientras que en el medio natural los dragos sobreviven en riscos y laderas de difícil acceso, su presencia en entornos urbanos los expone a riesgos derivados de la alteración del suelo y las condiciones climáticas extremas, un desafío que las autoridades locales deberán gestionar con mayor rigor si pretenden preservar los 38 ejemplares monumentales que, según los registros técnicos, aún permanecen en pie en la isla.