
Colapso en los aeropuertos de Tenerife Sur y Lanzarote por los nuevos controles de acceso a guaguas
La Federación de Empresas de Transportes de Canarias denuncia que los nuevos sistemas de control de acceso en los aeropuertos de Tenerife Sur y Lanzarote están provocando graves congestiones y afectando la operatividad del transporte público y turístico.
La operatividad de los aeropuertos canarios vuelve a estar bajo la lupa, esta vez debido a las dificultades logísticas registradas en las terminales de Tenerife Sur y Lanzarote. Tal y como ha documentado la Federación de Empresas de Transportes de Canarias, la reciente implementación de sistemas de control de acceso en las zonas de estacionamiento destinadas a vehículos de transporte colectivo ha derivado en una saturación operativa que trasciende la mera anécdota, afectando tanto a la logística del sector turístico como a la red de transporte público insular.
El origen de esta problemática se sitúa en el pasado 15 de enero, fecha en la que Aena procedió a la instalación de barreras automatizadas en los parkings de guaguas. Desde entonces, el flujo de salida de los vehículos se ha visto comprometido, generando episodios de congestión que, según el testimonio de los profesionales del sector, no son aislados. La necesidad de validar el acceso mediante el sistema de tiques, sumada a incidencias técnicas recurrentes en los mecanismos de apertura, ha provocado que una maniobra que anteriormente se ejecutaba con fluidez se convierta ahora en un cuello de botella que bloquea las vías de evacuación del recinto aeroportuario.
Este escenario plantea un desafío significativo para la movilidad en las islas. La Federación, a través de su secretario general, José Ángel Hernández, ha advertido que el impacto negativo no se limita a las empresas de transporte discrecional, sino que alcanza a las líneas regulares de Titsa, comprometiendo la puntualidad y la eficiencia del servicio público. La exposición prolongada de los pasajeros a las condiciones climáticas mientras aguardan en el interior de los vehículos bloqueados añade una dimensión de precariedad al servicio que, a juicio de los representantes empresariales, resulta inaceptable.
La patronal del transporte ha instado a la gestora aeroportuaria y a las administraciones competentes a reconsiderar la viabilidad de este modelo de gestión. La petición de retirar los sistemas de control instalados responde a la urgencia de restaurar la normalidad en unas infraestructuras críticas que, en el contexto de la insularidad, actúan como nodos fundamentales para la conectividad. La persistencia de estas incidencias pone de relieve la necesidad de una planificación más rigurosa que contemple las particularidades del tráfico de guaguas en los aeropuertos, evitando que las medidas de control de acceso terminen por estrangular la operatividad de un sector esencial para la economía regional.