
San Miguel de Abona sumará 112 viviendas asequibles en 2027 para paliar la crisis habitacional en el sur de Tenerife
El municipio tinerfeño de San Miguel de Abona contará en 2027 con el complejo residencial Las Calandrias, una promoción de 112 viviendas sostenibles diseñada para aliviar la demanda habitacional de los trabajadores locales en el sur de la isla.
La crisis habitacional que atraviesa el archipiélago canario, marcada por una oferta insuficiente para la población residente, encuentra un nuevo punto de inflexión en el sur de Tenerife. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre el sector inmobiliario en la isla, el municipio de San Miguel de Abona sumará en 2027 un complejo residencial denominado Las Calandrias, una promoción de 112 inmuebles situada en la calle Miguel Delgado Calcerrada, en el núcleo de Las Chafiras.
Este desarrollo urbanístico se articula como una respuesta directa a la demanda de vivienda asequible para los trabajadores locales, un segmento que ha sufrido especialmente el encarecimiento de los precios en la zona. El proyecto destaca por una configuración técnica orientada a la eficiencia, con una calificación energética de tipo A y la integración de sistemas de aerotermia, factores que buscan mitigar el impacto de los costes energéticos en la economía doméstica. Asimismo, la edificación ha sido proyectada bajo criterios de aislamiento acústico reforzado, una medida técnica necesaria para garantizar el confort habitacional dada la proximidad de la infraestructura aeroportuaria.
Desde una perspectiva logística, la ubicación del complejo resulta estratégica para el tejido productivo de la comarca. La cercanía a la autopista y la proximidad al aeropuerto Tenerife Sur —a menos de cinco minutos— facilitan la movilidad de los empleados del sector turístico y aeroportuario, principales motores económicos del área. La integración de servicios básicos, como centros comerciales, instalaciones deportivas y supermercados en el entorno inmediato, permite reducir la dependencia del vehículo privado, un factor que añade valor a la sostenibilidad del proyecto.
La propuesta arquitectónica contempla una oferta diversificada de unidades de una, dos y tres habitaciones, todas ellas dotadas de plaza de garaje y trastero. El diseño interior incluye terrazas en todas las viviendas, mientras que las plantas inferiores disponen de áreas específicas para lavandería, optimizando así la distribución del espacio útil. La promotora ha optado por una estructura de baja densidad, con portales que agrupan únicamente seis viviendas, una decisión orientada a fomentar la convivencia y reducir la intensidad de uso en las zonas comunes. Con esta iniciativa, el mercado residencial del sur de la isla intenta equilibrar la oferta de vivienda de obra nueva con las necesidades reales de una población que busca estabilidad en un entorno de alta presión turística.