Tenerife se consolida como plató internacional con el estreno de la serie 'Oasis' en Netflix

Tenerife se consolida como plató internacional con el estreno de la serie 'Oasis' en Netflix

Recurso: Diario de Avisos

La nueva serie de Netflix Oasis, rodada en diversos enclaves de Tenerife, consolida a Canarias como un referente internacional para la producción audiovisual de suspense.

El estreno de Oasis, la nueva apuesta de Netflix para este 2026, ha vuelto a situar a Canarias en el epicentro de la producción audiovisual internacional, consolidando al archipiélago como un plató de referencia para el género del suspense. Tal y como recoge la información difundida sobre el lanzamiento, la serie ha despertado comparaciones con producciones de alto perfil como The White Lotus, apoyándose en una narrativa que entrelaza la intriga policial con una puesta en escena donde el paisaje tinerfeño actúa como un elemento dramático más.

La trama, protagonizada por Paco Tous, Ana Garcés, Tomy Aguilera, Victoria Kantch y Verónica Sánchez, se articula en torno a la desaparición de una joven, un suceso que altera la cotidianidad de un complejo vacacional de alta gama. Este enclave, denominado Oasis Infinity en la ficción, corresponde en la realidad al Gran Meliá Palacio de Isora, ubicado en Alcalá (Guía de Isora). El establecimiento, que cuenta con una de las piscinas de agua salada más extensas de Europa, sirve de eje para el desarrollo de los conflictos personales que marcan los ocho episodios de la temporada.

El despliegue técnico ha aprovechado la diversidad geográfica de la isla para dotar a la serie de una identidad visual cambiante. La producción integra espacios como la playa de La Jaquita, intervenida para acentuar su carácter agreste, y el puerto de Garachico, cuya infraestructura portuaria y proximidad a las formaciones volcánicas de El Caletón —declarado Bien de Interés Cultural— aportan un valor estético distintivo a las secuencias marítimas. Asimismo, la narrativa se desplaza hacia el oeste, utilizando la verticalidad de los acantilados de Los Gigantes, en Santiago del Teide, para contextualizar escenas de navegación que ponen en valor la biodiversidad marina de la zona, incluyendo la presencia habitual de cetáceos.

El desenlace de la obra abandona el lujo del sur para trasladarse a la aridez del sureste tinerfeño, buscando un contraste cromático y atmosférico. Para este tramo final, el equipo de rodaje seleccionó el antiguo sanatorio de Abades, una edificación de los años cuarenta que nunca llegó a cumplir su propósito asistencial, y el faro de Punta de Abona, una estructura de 39 metros de altura que forma parte de la red de señalización costera de la isla.

Este fenómeno de "turismo de pantalla" no es ajeno a la realidad económica de las islas. La capacidad de Canarias para atraer grandes producciones no solo responde a sus incentivos fiscales, sino a la versatilidad de sus localizaciones, capaces de transitar entre la sofisticación de los resorts de cinco estrellas y la crudeza de entornos industriales o naturales abandonados. La elección de Tenerife como escenario principal de Oasis subraya la tendencia de las plataformas de streaming por convertir el territorio español en un activo narrativo fundamental, donde la geografía local deja de ser un mero telón de fondo para convertirse en un protagonista silencioso de la trama.