Juanjo Ramos aboga por un nuevo modelo de desarrollo que priorice la biodiversidad en Tenerife

Juanjo Ramos aboga por un nuevo modelo de desarrollo que priorice la biodiversidad en Tenerife

Recurso: El Día

El naturalista Juanjo Ramos aboga por integrar la conservación de la biodiversidad en el desarrollo económico de Tenerife, advirtiendo sobre el deterioro de las zonas costeras y promoviendo la fotografía de naturaleza como una herramienta pedagógica frente a la crisis ambiental.

La intersección entre la conservación de la biodiversidad y el desarrollo económico constituye uno de los debates más urgentes en la gestión del territorio insular. Tal y como recoge una reciente entrevista publicada por El Día, el naturalista y fotógrafo Juanjo Ramos, oriundo de Los Silos, propone un cambio de paradigma en el que el valor intrínseco de los ecosistemas actúe como eje vertebrador de la actividad productiva, tomando como referencia modelos de éxito en naciones como Costa Rica o Sudáfrica.

El análisis de Ramos sobre la realidad ambiental de Tenerife revela una dicotomía marcada. Mientras que las zonas de alta montaña y los entornos forestales, como la laurisilva y los pinares, han experimentado una recuperación notable, el experto advierte sobre el deterioro crítico de las áreas costeras y los terrenos situados por debajo de los 500 metros de altitud. Especial mención merece su preocupación por los bosques termófilos —incluyendo sabinares y palmerales—, ecosistemas que, a su juicio, han sido históricamente relegados en las políticas de protección y restauración.

Más allá de la gestión local, la trayectoria de Ramos se ha consolidado a través de un proyecto de largo aliento centrado en la documentación de primates en una veintena de países. Esta iniciativa, que combina la técnica fotográfica con la divulgación científica, busca visibilizar el impacto de los hábitos de consumo occidentales en hábitats remotos, como la relación entre la industria del aceite de palma y la pérdida de biodiversidad en Borneo. Su próximo objetivo se sitúa en Vietnam, donde pretende continuar documentando especies amenazadas, como ciertos langures, bajo una filosofía de trabajo que prioriza la mínima interferencia en el entorno.

Para el naturalista, la fotografía de naturaleza ha dejado de ser una disciplina competitiva para convertirse en una herramienta de sensibilización y una práctica terapéutica. Esta visión se aleja de la búsqueda de la imagen perfecta para centrarse en la narrativa del hábitat, donde la especie fotografiada se integra en un contexto minimalista. A pesar de la frustración que conlleva la degradación ambiental observada durante décadas en lugares como África occidental, Ramos sostiene que la belleza visual posee una capacidad pedagógica superior a la del mensaje catastrofista, siendo un vehículo eficaz para fomentar la conciencia sobre la fragilidad de los ecosistemas ante el estilo de vida contemporáneo.