
Acoso y amenazas a hermana de asesinado por exigir justicia.
Priscila González denuncia acoso y amenazas de muerte, incluyendo difamaciones en redes sociales, por exigir justicia tras el secuestro y asesinato de su hermano a manos de la Banda de Añaza.
La vida de Priscila González dio un giro brutal el pasado 30 de julio. Su hermano, Alberto González Padrón, había sido secuestrado y asesinado a golpes el día anterior en un garaje de Santa María del Mar (Santa Cruz de Tenerife). Horas después, su cuerpo fue entregado en una Comisaría de la Policía Nacional por dos de los supuestos responsables, quienes, según la investigación, pertenecen a la conocida Banda de Añaza. Pero el trauma no terminó ahí; Priscila asegura haber sufrido otros delitos relacionados con este suceso.
En los últimos meses, Priscila ha vivido bajo la constante amenaza de muerte, insultos y vejaciones, tanto en persona como a través de redes sociales. Uno de los detenidos por el asesinato de su hermano, supuestamente, la amenazó directamente a ella y a dos amigas cerca del Palacio de Justicia de la capital tinerfeña, diciéndoles: «Son las próximas en la lista».
Así lo relató Priscila ante la Policía Nacional, una declaración que deja clara la intención de intimidarla. La razón de este acoso es que ella se ha atrevido a exigir justicia por lo ocurrido a su hermano y a otro joven, León, que resultó gravemente herido en el mismo ataque, después de que un miembro de la Banda de Añaza les tendiera una trampa. Otros familiares de Priscila también han sufrido esta situación de hostigamiento.
Alberto González Padrón, vecino del barrio lagunero de El Cardonal, tenía antecedentes y había estado en prisión. Su hermana Priscila lamenta no haber podido vivir en paz el duelo por la violenta muerte de su ser querido y ha tenido que buscar ayuda psiquiátrica.
Como ya informó EL DÍA, la Policía Nacional investiga quiénes están detrás de varias cuentas de redes sociales, como Instagram, creadas específicamente tras el asesinato para atacar sin escrúpulos a los familiares de la víctima y a los testigos. El objetivo es determinar si las personas que participan en este linchamiento digital forman parte del entorno de la Banda de Añaza. Los miembros de esta banda fueron detenidos por el Grupo de Homicidios por asesinato, detención ilegal y pertenencia a organización criminal. Hasta el momento, 15 hombres han sido arrestados, incluyendo a Aarón Vargas, considerado su líder.
La autoridad judicial encargada del caso ordenó el ingreso en prisión de ocho de los detenidos por este suceso.
En una de las denuncias a las que ha tenido acceso EL DÍA, Priscila relata que primero se abrió una cuenta en Instagram llamada @Justiciaparamischicos, que fue denunciada y finalmente cerrada.
Sin embargo, según su testimonio, tienen otra página activa en la misma red social, @Hablenconlaverdad, donde publican «todos los vídeos que me han sacado cuando he ido a los juicios» o cuando ha hablado con medios de comunicación sobre el asesinato. Priscila les escribió pidiéndoles que la dejaran en paz, que le permitieran vivir su duelo, pues «lo único que quiero es Justicia para mi hermano». La respuesta fue bloquearla.
Además, Priscila asegura que varios conocidos le han informado y enviado capturas de otra cuenta, @Todoesmentira.20, donde han publicado fotos suyas, de sus familiares y de su hermano asesinado. Estas imágenes van acompañadas de descripciones con graves acusaciones.
De Priscila afirman, por ejemplo, que se dedica al tráfico de drogas, a la delincuencia organizada y al blanqueo de capitales. De sus hijos aseguran que son los líderes de la supuesta organización, que se encargan de pagar la logística de la banda de tráfico de drogas o que han pasado por varias cárceles. También han dicho de ella que tiene SIDA, que ejercía la prostitución, que siempre ha sido heroinómana o que su padre la violaba.
A raíz de estos ataques, Priscila ha necesitado ayuda de un profesional de la salud mental, según consta en la denuncia.
A veces, los mensajes intimidatorios le llegan a través de familiares. Uno de ellos decía: «Tú le puedes dar un recadito a tu prima o quien coño sea Priscila, que donde quiera que la vea la voy a atropellar; la puta loca cagona, que solo sabe hablar por la prensa y no da la cara; la puta cagona y que vaya pidiendo justicia para ella; la puta yonki folla viejos que le quitó el novio a la madre por 4 fumadas, jajajaja».
Pero también ha habido amenazas y vejaciones cara a cara, a muy poca distancia.
Uno de estos incidentes fue denunciado a la Policía Nacional. El 26 de septiembre, a las 19:50 horas, Priscila y dos amigas se dirigían al Juzgado de Instrucción de Guardia para denunciar otro caso de injurias, calumnias y amenazas. Cerca del Palacio de Justicia de Santa Cruz, las tres mujeres se encontraron con un grupo numeroso de decenas de personas. Entre ellas estaban la hermana de Aarón Vargas y un hombre que, posteriormente, fue arrestado por su presunta implicación en el secuestro y asesinato de Alberto. Este hombre se acercó a ellas, según la denuncia, con una actitud amenazante, a muy corta distancia, y comenzó a sonarse la nariz (presionando una fosa nasal con un dedo) con la intención de manchar a Priscila con sus mocos, mientras escupía. También se dirigió a las tres mujeres para supuestamente intimidarlas con la frase: «Son las próximas en la lista». Este es el alto precio que Priscila afirma pagar por exigir justicia para su hermano Alberto.