
La reapertura del Refugio de Altavista reabre el debate sobre la gestión de los espacios naturales en Canarias
La reapertura del Refugio de Altavista en el Teide reabre el debate sobre la gestión sostenible de los espacios naturales en Canarias, donde la Federación de Montañismo de Tenerife aboga por limitar el acceso y reinvertir los ingresos en la conservación del entorno.
La reciente puesta en marcha del Refugio de Altavista, situado a 3.260 metros de altitud en el Teide, ha reabierto el debate sobre la gestión de los espacios naturales protegidos en Canarias. Tal y como recoge una entrevista reciente con Chano Gil, presidente de la Federación de Montañismo de Tenerife, esta infraestructura no solo recupera su operatividad tras una profunda modernización enfocada en la eficiencia energética y la depuración de aguas, sino que se consolida como un nodo estratégico para la seguridad y la investigación astronómica en el estratovolcán.
Para el colectivo montañero, la reapertura de este enclave es una noticia de calado, aunque su valoración viene acompañada de una advertencia sobre los límites del uso público. Gil, con una trayectoria de cuatro décadas en el ámbito del senderismo, subraya que la preservación de la biodiversidad debe prevalecer sobre cualquier otra actividad. Bajo esta premisa, el dirigente federativo defiende la aplicación de instrumentos de control, como los Planes Rectores de Uso y Gestión, para evitar la saturación de los ecosistemas.
El modelo de gestión aplicado en el barranco de Masca, donde se ha implementado una ecotasa y un límite diario de 275 personas, es visto por la Federación como una hoja de ruta necesaria. Según el análisis de Gil, este tipo de medidas son aceptables siempre que tengan un carácter finalista, es decir, que los ingresos obtenidos se reinviertan íntegramente en la conservación del entorno. Esta postura se extiende a la movilidad en zonas tensionadas como Anaga, donde el presidente de la Federación aboga por una reducción drástica del vehículo privado en favor de lanzaderas de transporte público, una medida que busca equilibrar la afluencia turística con la calidad de vida de los residentes.
La Federación de Montañismo de Tenerife también ha querido marcar distancias entre el senderismo responsable y el intrusismo que genera conflictos en fincas privadas. Ante este escenario, la entidad apuesta por la divulgación de buenas prácticas y el uso de herramientas oficiales, como el portal TenerifeOn, para canalizar el flujo de visitantes hacia rutas autorizadas. De cara al futuro, la organización mantiene una agenda centrada en la inclusión, la colaboración con el sector primario y la promoción de un montañismo que, lejos de ser un agente de degradación, se reivindica como un aliado en la vigilancia y el cuidado del medio ambiente insular.