
Migrante revela oferta policial por identificar patrones de cayuco
Un migrante testificó en el juicio contra supuestos patrones de un cayuco que la policía le ofreció un "trato mejor" por colaborar, negando haber visto quién pilotaba la embarcación.
Un migrante que llegó a El Hierro el 24 de junio de 2024 en un cayuco con 47 personas y un fallecido, declaró este lunes que un policía le ofreció "un trato mejor" si colaboraba en la investigación. La policía quería saber cómo fue el viaje e identificar a los "patrones" que supuestamente guiaron la embarcación desde Nuakchot (Mauritania) hasta La Restinga.
Durante el juicio en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, donde se acusa a tres migrantes de ser los patrones de la barquilla, este testigo negó haber visto a quienes la manejaban. Explicó que, desde su asiento, era imposible ver quién estaba en la popa con el timón y los motores, si alguien usaba un GPS o si viajaba en mejores condiciones. Esta versión contrasta con lo que consta en las diligencias policiales, donde supuestamente "reconoció a los tres acusados" tanto en fotos como en persona.
Otro migrante testificó por videoconferencia y afirmó que no pagó a nadie de los que iban en el cayuco. Dijo que le pagó "a un hombre mayor" en el puerto mauritano, quien le indicó dónde estaba la embarcación que saldría hacia Europa en las siguientes horas.
Cuando lo interrogaron en El Hierro, este segundo testigo habló de un "gran capitán" al mando del cayuco y de tres ayudantes. Aseguró que ellos eran los únicos que llevaban chalecos salvavidas. Un abogado de la defensa le preguntó si la policía le había ofrecido algún trato de favor por su declaración, a lo que respondió tajantemente, y hasta en tres ocasiones, que "no". "Solo me dijeron que contara la verdad, porque estaba obligado a hacerlo", recordó.
Las defensas solicitaron la anulación del caso, alegando que no se realizaron todas las pruebas necesarias, que solo se interrogó a un grupo pequeño de personas y que se ignoró que algunos de ellos identificaron a otras personas distintas a los acusados.
Por otro lado, el forense dictaminó que el migrante falleció por deshidratación, hambre y frío. Su cuerpo presentaba úlceras y apenas pesaba 50 kilos. La abogada Sara Rodríguez usó estos datos para argumentar que las condiciones del viaje no fueron la causa principal de su muerte, sino un estado de salud ya delicado que la víctima padecía de antemano.