López, Monzón y Ramírez no testificarán en el caso Mediador.

López, Monzón y Ramírez no testificarán en el caso Mediador.

Recurso: El Día

Testigos clave propuestos por la defensa del general Francisco Espinosa en el caso Mediador no declararán en el juicio, alegando problemas de salud.

Los testigos clave que la defensa del general retirado de la Guardia Civil Francisco Espinosa había propuesto para el caso Mediador no declararán. Se trata del empresario Eustasio López, el directivo de Lopesan Luis Monzón y el presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez. Todos ellos han alegado problemas de salud.

El juez Emilio Moreno, que preside el juicio en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, informó de estas ausencias. Tanto el abogado de Espinosa como los de los otros dos acusados (el empresario Antonio Bautista y Marco Antonio Navarro Tacoronte, conocido como "el mediador"), así como el fiscal Anticorrupción Jaime Serrano Jover, decidieron prescindir de sus testimonios.

Este lunes se celebra la tercera sesión del juicio del caso Mediador en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Se investiga una presunta red de corrupción que, a través de sobornos y comisiones, buscaba expandir el negocio de energías renovables del empresario valenciano Antonio Bautista en Canarias. Para ello, contaban con los "poderosos contactos" del general de la Guardia Civil Francisco Espinosa Navas (antiguo coronel jefe de la comandancia de Las Palmas) y la intermediación de Marco Antonio Navarro Tacoronte, "el mediador".

La primera en declarar este lunes fue la mujer que mantenía una relación extramatrimonial con el general Espinosa. Pidió no ser grabada ni fotografiada por la prensa. Contó que viajó con Espinosa a Fuerteventura porque él le dijo que le presentaría a un empresario con una oferta de trabajo. El empresario Antonio Bautista se reunió con ella para explicarle el proyecto. La testigo admitió que ella misma "exigió cobrar 3.000 euros mensuales" por sus gestiones comerciales, una cantidad superior a la nómina que el propio Bautista declaraba.

La mujer también reconoció su amistad con Miguel Ángel Ramírez, quien le presentó el proyecto de Bautista. Explicó que tenía experiencia comercial por ser dueña de una tienda de ropa y que, aunque sabía algo de aires acondicionados, no tenía conocimientos sobre placas solares. Cuando el fiscal le preguntó cómo podía pedir un sueldo de 3.000 euros sin saber del sector, ella respondió que "no había que vender plaquitas solares por casas, eran proyectos para grandes empresas y pidió la documentación para estudiarla".

Aseguró que nunca se reunió con Eustasio López, Luis Monzón ni con nadie del Grupo Lopesan para tratar este asunto, en parte porque no los conoce personalmente.

Finalmente, renunció al puesto porque Bautista le dijo que "quería un ingeniero y ese no era su perfil".

El caso Mediador se inició a principios de 2023. Esto ocurrió después de que Navarro Tacoronte entregara voluntariamente a la Policía dos teléfonos móviles con grabaciones que sugerían una posible trama de corrupción. Navarro Tacoronte había sido detenido previamente por una presunta estafa, tras la denuncia del exdirector insular de Deportes de Tenerife, Ángel Luis Pérez Peña, por el supuesto robo de una tarjeta de crédito.

El capitán de Asuntos Internos de la Guardia Civil que lideró la investigación fue el primer testigo en declarar el pasado viernes. Afirmó que el general Francisco Espinosa Navas estaba en activo entre mediados y finales de 2020, cuando ofrecía sus "poderosos contactos" al empresario Antonio Bautista y a Marco Antonio Navarro Tacoronte. Subrayó que no solo estaba en activo, sino que era "el sexto mando más alto en el escalafón de la Guardia Civil".

El investigador detalló que, hasta su jubilación en enero de 2021, Espinosa siempre actuó dentro de sus funciones públicas e institucionales. Durante ese tiempo, conservaba los beneficios de su cargo: una oficina en la Dirección General de la Guardia Civil, coche oficial con chófer, correo electrónico corporativo, una vivienda asignada y asistía a actos oficiales con su uniforme de general.

La relación entre Bautista y los otros acusados empezó en julio de 2020. En menos de dos meses, el empresario hizo dos transferencias al mediador por un total de 5.000 euros. El 14 de septiembre de ese año, los tres se encontraron en un restaurante de Madrid. Allí, el empresario pagó una cuenta de 409 euros con tarjeta, aunque solo dos días antes había sacado 3.000 euros en efectivo de un cajero.

Los investigadores consideran estos encuentros parte de una "fase de engrasamiento", común en este tipo de delitos, donde los regalos y pagos aumentan poco a poco. En este periodo, Espinosa habría presentado a Bautista a otros empresarios que conoció mientras estuvo destinado en Las Palmas.

Un hecho importante fue un viaje a Fuerteventura en noviembre de 2020, pagado completamente por el empresario. El pretexto era una conferencia que nunca se realizó. Este gasto, cercano a los 3.000 euros, causó malestar en Bautista, según el investigador.

La relación entre el empresario y el exgeneral era claramente jerárquica. El testigo afirmó que "no era una relación entre iguales" y que, aunque Bautista a veces no estaba de acuerdo, terminaba cediendo a las exigencias.

La investigación sugiere que el empresario hizo hasta diez pagos, sumando 19.500 euros. Esta cantidad coincide con parte del dinero en efectivo encontrado después en casa de Espinosa: 61.000 euros escondidos en cajas de zapatos y entre la ropa.

El investigador aclaró que este hallazgo no era normal, ya que el exgeneral tenía casi 300.000 euros en sus cuentas bancarias. Explicó que los 19.500 euros encajan con la diferencia entre el dinero en efectivo anotado como "cash" y el que se encontró durante el registro.

Durante el juicio, las defensas presentaron versiones distintas. El abogado de Bautista afirmó que su cliente controlaba bien los pagos, que nunca dio dinero directamente al general y que las comidas se pagaban con tarjetas de su empresa. La defensa de Espinosa admitió una cuenta en el extranjero a su nombre, pero dijo que se canceló antes de que la investigación se hiciera pública. Por su parte, el abogado del mediador aseguró que su cliente solo recogía el dinero del empresario y se lo entregaba al general cuando coincidían, negando que tuvieran fondos o tarjetas compartidas.