Ezequiel de León se jubila y pone fin a una era en las alfombras de arena de La Orotava

Ezequiel de León se jubila y pone fin a una era en las alfombras de arena de La Orotava

Recurso: Diario de Avisos

El maestro alfombrista Ezequiel de León se jubila anticipadamente tras casi tres décadas de trayectoria, denunciando una gestión institucional que ha puesto en riesgo la continuidad técnica de la tradición de las alfombras de arena en La Orotava.

La jubilación anticipada de Ezequiel de León, figura capital en la tradición de las alfombras de arena del Corpus Christi en La Orotava, marca el fin de una era para el patrimonio efímero de Canarias. Tal y como ha informado recientemente el diario El Día, el artista ha decidido concluir su trayectoria profesional un año antes de lo previsto, motivado por un profundo desgaste derivado de la gestión administrativa y las tensiones internas en la Escuela Municipal de Arte Perdigón.

La salida de De León no es solo una renuncia individual, sino el desenlace de una anomalía institucional que se prolongaba desde 1996. A pesar de haber sido contratado originalmente como maestro alfombrista —un perfil técnico único en el panorama nacional destinado a la transmisión de conocimientos—, el artista denunció haber sido relegado a funciones docentes de dibujo y pintura, ajenas a su especialidad. Esta falta de relevo generacional, que el propio protagonista atribuye a intereses ajenos a la preservación del oficio, ha impedido la consolidación de una escuela técnica sólida, dejando el futuro de esta disciplina en una situación de incertidumbre.

La trayectoria de De León, heredada de su padre, ha estado marcada por una innovación técnica constante. Fue él quien introdujo el uso de coladeras para el tratamiento de la tierra volcánica del Teide, superando la ineficacia de los tamices convencionales. Su labor en la plaza del Ayuntamiento, donde trabajó ininterrumpidamente desde 1997, alcanzó hitos de gran complejidad técnica y matemática, como la recreación de obras maestras de la historia del arte —desde Velázquez hasta Miguel Ángel— y la icónica imagen del niño de 2019, cuya perspectiva lograba un efecto de seguimiento visual sobre el espectador.

El balance de su carrera se ve empañado por lo que el artista califica como una despedida abrupta y una gestión institucional que, a su juicio, no ha estado a la altura de la proyección internacional de su obra. A pesar de haber dedicado jornadas de hasta 55 horas semanales a la ejecución del tapiz central, De León señala que el reconocimiento oficial ha sido insuficiente frente al respaldo popular recibido durante casi tres décadas.

Este adiós, que el artista califica como una decisión personal tomada para salvaguardar su bienestar mental, pone de relieve la fragilidad de las artes tradicionales cuando dependen de estructuras administrativas rígidas. La ausencia de De León en la plaza este año no solo priva a las fiestas de su principal artífice, sino que subraya la pérdida de un saber hacer que, sin una estructura docente adecuada, corre el riesgo de quedar reducido a una práctica sin continuidad técnica.