
MassaMonti se consolida como referente de la focaccia artesanal en Santa Cruz de Tenerife
El establecimiento MassaMonti se ha consolidado como un referente de la focaccia artesanal en Santa Cruz de Tenerife gracias a su apuesta por ingredientes auténticos y una elaboración diaria de alta calidad.
La escena gastronómica de Santa Cruz de Tenerife ha experimentado en los últimos años una notable diversificación, consolidando propuestas que apuestan por la especialización artesanal. Tal y como ha señalado recientemente el prescriptor digital @manufoodhunter, el establecimiento MassaMonti, ubicado en la calle Fernando Primo de Rivera, 16, se ha posicionado como un referente en la capital tinerfeña para el consumo de focaccia de corte tradicional.
Este local, que inició su actividad en 2022, fundamenta su propuesta en la elaboración diaria de sus masas y en la integración de ingredientes importados, una estrategia que ha sido respaldada por una valoración de 4,7 estrellas en las plataformas de reseñas digitales. La oferta culinaria se estructura en torno a recetas que integran elementos como la nduja, el guanciale o la porchetta —esta última producida de forma interna en el propio obrador—, con precios que oscilan entre los 7 y los 13 euros según el formato y la complejidad de la receta elegida.
El modelo de negocio de MassaMonti no solo se limita a la venta directa en el local, sino que integra servicios de distribución a domicilio, adaptándose a las nuevas dinámicas de consumo urbano. Su carta incluye opciones saladas, como la focaccia de crema de pistacho y gorgonzola o la versión carbonara, y alternativas dulces, destacando el brioche con nata y crema de pistacho.
Desde una perspectiva de mercado, la irrupción de este tipo de negocios especializados refleja una tendencia creciente en las Islas Canarias hacia la autenticidad en la oferta de restauración internacional. La operativa del establecimiento se restringe a un horario de miércoles a domingo, de 13:00 a 22:30 horas, reservando las jornadas de lunes y martes para el descanso del personal, una práctica habitual en el sector de la hostelería que busca garantizar la sostenibilidad de la producción artesanal frente a la demanda constante del público.