
Vecinos de Masca denuncian el colapso turístico y exigen medidas urgentes ante la falta de servicios y seguridad
Los vecinos de Masca denuncian una saturación turística insostenible que compromete la seguridad, la convivencia y la movilidad en este enclave de Tenerife, exigiendo medidas urgentes a las autoridades.
La saturación turística en el caserío de Masca, en Buenavista del Norte, ha alcanzado un punto de inflexión que pone en entredicho la sostenibilidad del modelo de gestión en uno de los enclaves más visitados de Tenerife. Tal y como ha denunciado la asociación vecinal del núcleo a través de sus canales oficiales, la convivencia diaria de los 80 residentes permanentes se ha visto gravemente alterada por una afluencia masiva de visitantes que, según el colectivo, ha transformado un entorno habitado en un escenario de descontrol.
El malestar de los vecinos no es solo una cuestión de convivencia, sino un problema estructural de seguridad y servicios. La denuncia pública subraya la ausencia de una presencia policial efectiva y la falta de medidas por parte de las administraciones competentes para mitigar el impacto de un turismo que, en ocasiones, deriva en conductas incívicas. Entre las quejas más urgentes, los residentes señalan el uso indebido de espacios privados como sanitarios o vertederos, así como la proliferación de plagas en los contenedores de residuos, una situación que requiere una intervención sanitaria inmediata.
La fragilidad de la conectividad en la zona quedó patente el pasado 15 de marzo, cuando una avería mecánica en una autocaravana bloqueó la TF-436, la única vía de acceso al caserío. Este incidente, que obligó al Cabildo a clausurar la carretera, ha servido de catalizador para que los vecinos cuestionen la capacidad de respuesta ante una emergencia real. La asociación ha presentado una batería de propuestas técnicas para mejorar la movilidad, que incluyen la habilitación de apartaderos para facilitar el cruce de vehículos, la optimización de los radios de giro en los tramos más complejos y una mejora sustancial en la señalización.
Asimismo, el colectivo aboga por un cambio de paradigma en el transporte, solicitando un refuerzo del servicio público de Titsa como alternativa real al vehículo privado, lo cual permitiría descongestionar una infraestructura que, a día de hoy, se muestra incapaz de absorber el flujo de visitantes —el segundo más alto de la isla tras el Parque Nacional del Teide—. Con la Semana Santa como horizonte inmediato, los residentes exigen a las autoridades una respuesta coordinada que garantice tanto la seguridad vial como el derecho a la privacidad y al descanso en un entorno que, lejos de ser un parque temático, constituye un núcleo de población con necesidades básicas que, hasta la fecha, han sido desatendidas.