
Marta Alonso Baños transforma el ladrillo en arte en la Sala del Parque García Sanabria
La ceramista Marta Alonso Baños presenta en la Sala de Arte del Parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife su exposición Ladrillos, una muestra que transforma materiales de construcción industriales en piezas de valor estético hasta el próximo 20 de septiembre.
La capacidad de la cerámica contemporánea para elevar objetos de uso industrial a la categoría de objeto estético es el eje central de la propuesta que actualmente acoge la Sala de Arte del Parque García Sanabria, en Santa Cruz de Tenerife. Tal y como recoge la información facilitada por el área de Cultura del Ayuntamiento, la ceramista Marta Alonso Baños presenta hasta el próximo 20 de septiembre su proyecto titulado Ladrillos, una intervención que cuestiona la percepción del espectador sobre los materiales de construcción convencionales.
El valor de esta muestra reside en la capacidad de la autora para descontextualizar un elemento arquitectónico básico, sometiéndolo a un proceso de transformación artesanal. A través de tres obras diferenciadas —tituladas Matrimonio, Hora de comer y Noche y día—, la artista despliega un ejercicio de modulación donde el cromatismo y las texturas actúan como herramientas para dotar de singularidad a cada pieza. Según ha señalado el concejal de Cultura, Santiago Díaz, el conjunto subraya la vigencia de los oficios tradicionales cuando estos se integran en discursos artísticos actuales, logrando que un elemento de carácter utilitario adquiera una nueva dimensión expresiva.
La disposición de la muestra ha sido diseñada específicamente para aprovechar la luminosidad y las dimensiones del recinto tinerfeño, fomentando una lectura poliédrica de las obras. Esta configuración espacial no solo permite una observación detallada desde múltiples perspectivas, sino que invita a una interacción directa entre el público y la materia. En última instancia, la exposición se articula como un estudio sobre la dualidad entre la repetición sistemática y la singularidad creativa, proponiendo un entorno de introspección donde la técnica cerámica se pone al servicio de una narrativa visual serena, alejada de la función original del ladrillo para adentrarse en el terreno de la contemplación estética.